Crawford revela que Canelo no fue su rival más difícil

La confesión que sacude al boxeo: tras el telón de la victoria definitiva

El anuncio parecía cerrar un capítulo de leyenda: Terence “Bud” Crawford colgaba los guantes tras una carrera impecable, coronándose como monarca absoluto del peso supermediano a costa del gran Saúl “Canelo” Álvarez. La narrativa oficial estaba escrita. Pero, ¿qué sucede cuando el campeón retirado decide desempolvar la grabación y contarnos lo que realmente ocurrió dentro de ese cuadrilátero en el Allegiant Stadium de Las Vegas?

Las declaraciones recientes de Crawford no son simples comentarios de postcombate. Son una revisión forense, una disección fría que pone en entredicho la percepción pública de aquella noche del 13 de septiembre. En una conversación con el streamer Adin Ross, el pugilista estadounidense desmontó, metódicamente, el mito de la batalla épica.

¿Subestimación estratégica o error de cálculo?

“Sí pensé que sería más difícil”, admitió Crawford, con una calma que resulta más incisiva que cualquier grito. Su relato no habla de un duelo de titanes, sino de un control temprano y absoluto. “Cuando entré ahí y empecé a sentirlo, dije: ‘Ok, lo tengo'”.

Aquí surge la primera pregunta incómoda: ¿El respeto que Canelo mostró fue una táctica fallida o el síntoma de una sorpresa genuina ante el poder de un rival que venía de categorías inferiores? Crawford insinúa lo segundo: “Respetó mucho mi poder… creo que ‘Canelo’ también me subestimó”. Esta frase abre una grieta en la preparación del equipo mexicano. ¿Los reportes de inteligencia, los análisis de video, fallaron en medir el verdadero impacto del golpe de “Bud”?

Un legado en jaque y un futuro incierto

Las consecuencias de esta revelación van más allá de la anécdota. Mientras Crawford se retira en la cima, su testimonio deja a Álvarez en un limbo competitivo aún más complejo. Sin posibilidad de revancha para recuperar los cetros, el camino del tapatío hacia la reivindicación se estrecha, obligándolo a navegar un laberinto de rivales mandatorios de los cuatro organismos sancionadores.

La confesión de Eddy Reynoso, entrenador de Canelo, sobre un posible regreso en septiembre y no en mayo, adquiere ahora un nuevo matiz. ¿Es solo planificación o una recalibración forzada tras escuchar cómo su pupilo fue percibido por el hombre que lo venció?

La investigación nos lleva a una conclusión reveladora: la victoria de Crawford no fue solo física, sino también psicológica y perceptual. Logró imponer una narrativa de dominio desde el primer asalto, una que el propio Canelo, según este nuevo testimonio, no pudo o no supo contrarrestar. El legado del combate ya no es solo un cambio de campeón, sino la exposición de una brecha en la preparación y el aura de invencibilidad que rodeaba al astro mexicano. El ring tiene verdades que solo los guantes pueden sentir, y Crawford acaba de compartir la suya con el mundo.

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