Una tragedia evitable que cuestiona los pilares de la seguridad
CRANS-MONTANA, Suiza. Las autoridades helvéticas han iniciado una investigación penal contra los administradores del establecimiento nocturno donde un devastador incendio durante los festejos de Año Nuevo se cobró la vida de cuarenta personas, según informaron este sábado.
Los dos gestores son investigados por presuntos delitos de homicidio involuntario, lesiones corporales por negligencia y provocación imprudente de un siniestro, detalló la fiscal jefe de la región de Valais, Beatrice Pilloud. La pesquisa, abierta el viernes por la noche, pretende “explorar todas las pistas posibles”, aunque las identidades de los implicados no se han hecho públicas.
El siniestro, que estalló cerca de la 1:30 de la madrugada del jueves en el bar Le Constellation, ubicado en la prestigiosa estación de esquí alpina de Crans-Montana, dejó además a más de un centenar de heridos. Según los reportes policiales, una gran proporción de las víctimas eran adolescentes y jóvenes con edades comprendidas entre los 20 y los 25 años.
La hipótesis: una chispa de celebración convertida en pesadilla
Mientras continúa el lento y doloroso proceso de identificación de fallecidos y lesionados, las pesquisas apuntan a que bengalas utilizadas en la celebración, colocadas sobre botellas de champán, pudieron iniciar las llamas al entrar en contacto con el material del techo del abarrotado local.
Las autoridades examinarán a fondo si el material acústico del techo cumplía con la normativa de seguridad contra incendios, si el uso de pirotecnia estaba permitido en el recinto, y revisarán otros elementos críticos como los extintores y las rutas de evacuación.
Stéphane Ganzer, responsable de seguridad de Valais, declaró a la radio pública SRF que “una catástrofe de esta magnitud por un incendio en Suiza indica que algo falló, ya sea en los materiales o en la organización del evento”. Por su parte, el alcalde de Crans-Montana, Nicolas Féraud, aseguró a la emisora RTS estar “convencido” de que las inspecciones previas al local no fueron negligentes.
El ministro de Justicia suizo, Beat Jans, subrayó la demanda global de respuestas: “Sabemos que el mundo necesita una respuesta a la pregunta de si esta tragedia podría haberse evitado”.
La angustiosa espera de las familias y el desafío de la identificación
La gravedad de las quemaduras ha complicado enormemente el reconocimiento de las víctimas, obligando a recurrir a pruebas de ADN proporcionadas por los familiares. En muchos casos, documentos de identidad y carteras quedaron completamente calcinados.
Hasta el sábado, la policía había podido identificar y entregar a sus familias los cuerpos de cuatro víctimas: dos jóvenes de 16 años, un adolescente de 18 y una mujer de 21, todos de nacionalidad suiza. No obstante, varias personas heridas permanecen aún sin identificar.
Laetitia Brodard, madre de Arthur, un joven de 16 años que acudió a la fiesta, expresó su desesperación: “Estoy buscando por todas partes. El cuerpo de mi hijo está en algún lugar… Quiero saber dónde está y estar a su lado, ya sea en cuidados intensivos o en la morgue”. En declaraciones posteriores a la cadena francesa BFM TV, admitió que “entre los padres, el cansancio empieza a aparecer… y la ira comienza a surgir”.
La psicóloga Elvira Venturella, que apoya a los afectados, describió esta espera como “una experiencia que destruye la estabilidad de las personas. Cuanto más se prolonga, más difícil se vuelve aceptar la incertidumbre y la falta de información”.
Balance internacional de víctimas y apoyo a los afectados
Las cifras oficiales han ido variando. Mientras el viernes se reportaron 119 heridos (113 identificados), el sábado el embajador de Italia en Suiza, Gian Lorenzo Cornado, indicó que el número total de lesionados ascendía a 121, con cinco aún sin identificar. Catorce ciudadanos italianos se encuentran hospitalizados.
Cornado reconoció el “gran estrés” de la situación, pero defendió el proceder de las autoridades, que comparten información solo cuando es “precisa y 100% segura”. Stéphane Ganzer, quien visitó el lugar del suceso junto al ministro Jans, calificó la espera de las familias como “insoportable”, afirmando que la prioridad absoluta es darles “las respuestas legítimas que esperan”.
El perfil internacional de la tragedia se confirma con la nacionalidad de los heridos: más de 70 suizos, más de 10 franceses e italianos, y ciudadanos de Serbia, Bosnia-Herzegovina, Luxemburgo, Bélgica, Portugal y Polonia.
Frente al local Le Constellation, los memoriales improvisados con flores y velas no dejan de crecer. Una corriente constante de dolientes acude a dejar su tributo y a consolarse mutuamente. Un mensaje escrito a mano resume el dolor colectivo: “DEP, ustedes son todos nuestros hijos”.

















