El Oráculo Doméstico o Cómo Delegar tu Cerecho a una Pantalla

El Gran Hermano Benevolente: Una Nueva Era de Iluminación Pasiva

En un alarde de humildad característico, el coloso Google ha decidido otorgar a la humanidad el don supremo: integrar su oráculo de inteligencia artificial, bautizado con el celestial nombre de Gemini, en el altar familiar por excelencia: la televisión. Ya no basta con que el dispositivo nos adormezca con su parpadeo hipnótico; ahora debe también colonizar nuestras últimas conversaciones coherentes.

El gigante tecnológico, en su infinita sabiduría, proclama que el ciudadano moderno puede, por fin, interactuar con su pantalla de formas “nuevas”. Es decir, en lugar de discutir acaloradamente con su pareja sobre qué ver, puede ahora suplicarle a una entidad algorítmica que le recomiende un film “similar a Misión Imposible, pero más divertido”. Una solución elegante para quien haya agotado la capacidad de pensar en adjetivos más allá de “divertido”.

El Confesor Digital: De la Búsqueda al Dogma

La compañía con sede en San Francisco, conocida por su recato, nos insta a usar a Gemini de forma “responsable”. Traducción: eviten, por el amor de los datos, preguntarle por asuntos de salud, finanzas o cualquier tema que requiera un ápice de responsabilidad real. Es un modelo en “constante evolución”, eufemismo encantador para “puede inventarse hechos con una convicción pasmosa”. No es un error; es una característica pedagógica que nos enseña escepticismo.

Para apaciguar cualquier atisbo de duda, el sistema incorpora un ingenioso mecanismo de retroalimentación: los botones de “Me gusta” y “No me gusta”. Así, si el oráculo afirma que la Tierra es plana o que la mejor película de la historia es la última adaptación publicitaria de una franquicia agotada, usted puede expresar su descontento con un clic. Un consuelo democrático en medio del diluvio de información imprecisa.

La Elección del Elegido: La Santificación de los Modelos Compatibles

Por supuesto, esta gracia tecnológica no es para todos. Es un privilegio reservado a los propietarios de ciertos modelos de televisores y dispositivos, una suerte de aristocracia del streaming. Los afortunados dueños de modelos TCL QM9K, Google TV Streamer, o el místico “Walmart onn. Modelo 4K Pro” pueden acceder al futuro. Los demás, que se contenten con el pasado analógico de tener que pensar por sí mismos.

El evangelio de Gemini se predica, por ahora, solo en Estados Unidos y Canadá, y en los idiomas del imperio. La compañía no descarta su expansión a otras regiones, naturalmente. ¿Para qué querer diversidad cultural cuando puedes tener un asistente virtual que homogenice tus gustos y respuestas desde Osaka hasta Oaxaca? El sueño de un pensamiento único global, finalmente, a un clic de distancia.

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