La noticia llegó como un balonazo: la FIFA le dio luz verde a la Federación Mexicana para que Álvaro Fidalgo pueda vestir la playera del Tri. El exjugador del América, español de nacimiento pero con años destacados en la Liga MX, podría ser convocado por Javier Aguirre.
Pero esta posibilidad no ha sido recibida con aplausos unánimes. De hecho, ha abierto una grieta profunda en la opinión pública y, lo que es más revelador, dentro del propio vestidor.
Héctor Herrera, mediocampista con amplia trayectoria en la selección, fue directo y contundente. Sus palabras no dejan lugar a dudas sobre su postura:
“Si fuera el mandamás de la Selección no llevaría extranjeros. Por algo cada uno nace en su país y tiene que jugar por su país… Mira que tengo amistad con él (Fidalgo), lo quiero mucho y lo admiro mucho como jugador, pero yo preferiría darle la oportunidad a algún mexicano”.
Es un debate que va más allá de Fidalgo. La selección ya ha contado con otros futbolistas no nacidos en México, como Germán Berterame o Julián Quiñones. Pero cada nuevo caso reaviva las mismas preguntas incómodas: ¿Qué define a un seleccionado nacional? ¿El lugar de nacimiento o el compromiso con la camiseta?
Herrera no solo habla por hablar. Propone nombres concretos como alternativas desde cantera mexicana: “en el mediocampo tenemos jugadores jóvenes como Obed Vargas o Gil Mora, que están creciendo”. Para él, es una cuestión de darle paso a las nuevas generaciones locales.
Mientras este debate hierve en redes y medios, la Selección Mexicana ya tiene fecha para volver a la cancha. Será el próximo miércoles 25 de febrero, a las 20:00 horas, frente a Islandia en el Estadio Corregidora de Querétaro.
Un partido amistoso que, sin duda, se jugará con la sombra de esta discusión sobre quién tiene derecho a defender los colores.

















