Imagina la tensión palpable en el Olympiastadion de Berlín. El partido había terminado 1-1 tras 90 minutos, con goles de Yuito Suzuki para el Freiburg y Fabian Reese para el Hertha. Todo se decidiría desde los once metros.
La tanda de penales fue un subibaja emocional. Cuando parecía que podía irse a cualquier lado, llegó el momento decisivo. Florian Müller, el guardameta del Freiburg, se convirtió en el héroe.
Müller detuvo el penal en el tiro de muerte súbita de Pascal Klemens para asegurar que su equipo quedara entre los mejores cuatro.
Esa parada selló la victoria por 5-4 en los penaltis. Antes, Müller ya le había negado un gol a Michael Cuisance, aunque Tjark Ernst, el portero del Hertha, también había hecho lo propio deteniendo un disparo de Johan Manzambi.
Con este triunfo, el SC Freiburg avanza a las semifinales de la Copa de Alemania. Deja atrás al Hertha Berlín en unos cuartos de final que se decidieron en el último suspiro, demostrando una vez más que en el fútbol todo puede cambiar en un instante.

















