La victoria del Barcelona ante el Mallorca (3-0) debería ser el titular. Un triunfo contundente, con Robert Lewandowski abriendo el camino y el joven Marc Bernal cerrando con su primer gol profesional. Pero en el minuto 61, Lamine Yamal escribió el momento mágico.
Un control, un amago para dejar a un defensor en el lugar y un disparo imparable al ángulo inferior. El portero ni se movió. Fue la firma de un prodigio de 18 años que sigue creciendo.
Sin embargo, detrás del fútbol, otras historias tejían una trama más compleja. Dos partidos fueron cancelados: Rayo Vallecano-Oviedo por problemas de seguridad en el estadio, y Sevilla-Girona por el mal tiempo. El Oviedo no ocultó su malestar y amenazó con acciones legales por lo que consideró un aviso tardío.
Mientras, en San Sebastián, la Real Sociedad sumaba tres puntos ante el Elche (3-1) con goles de Sucic, Oyarzabal y Óskarsson.
Pero la noticia que resonará más allá del fin de semana llegó desde las oficinas del Camp Nou. En un comunicado breve y directo, el FC Barcelona anunció su salida del proyecto de la Superliga Europea.
“El FC Barcelona dijo que ya no formaría parte del polémico proyecto.”
Es un giro histórico. El club que fue uno de los principales impulsores de esta competición rival a la UEFA ahora da un paso atrás. ¿Por qué ahora? ¿Qué presiones o cálculos hay detrás de esta decisión?
Una jornada que empezó con un gol para el álbum de Lamine Yamal terminó con una noticia que podría cambiar el mapa del fútbol continental. A veces, lo que pasa lejos del césped tiene más peso que lo que ocurre sobre él.

















