Ponle punto final a esta campaña. Kyrie Irving, la estrella de los Dallas Mavericks, no volverá a las canchas este año. La razón: sigue en plena recuperación de una grave lesión en la rodilla izquierda que sufrió hace casi doce meses.
El anuncio oficial llegó este miércoles, justo antes de que el equipo regrese de la pausa del All-Star. Las noticias no podían ser peores para una franquicia que acumula nueve derrotas seguidas, su peor racha en casi tres décadas, y que ve esfumarse cualquier esperanza de playoffs.
“Esta decisión no fue fácil, pero es la correcta. Estoy agradecido con la organización de los Mavericks, mis compañeros y nuestros aficionados por su apoyo continuo durante todo el proceso”, dijo Irving a través de un comunicado del equipo. “Tengo muchas ganas de volver más fuerte la próxima temporada. La fe y el impulso que llevo dentro no hacen más que crecer”.
Hablamos de un desgarro del ligamento cruzado anterior, ocurrido el 3 de marzo pasado. Esto marcará un hito amargo en la carrera del base: será la primera vez en sus 15 años como profesional que se pierde una temporada completa.
La ironía del destino es cruel. La lesión más importante de su carrera llegó apenas un mes después de que los Mavs hicieran uno de los movimientos más comentados: enviar a la joven sensación Luka Doncic a Los Angeles Lakers por Anthony Davis. Un cambio que, visto en perspectiva, no pudo haber salido peor.
El dúo Irving-Davis apenas compartió cancha dos cuartos y medio. Davis recayó de una lesión abdominal en su debut y luego fue Kyrie quien cayó ante Sacramento. Para colmo, Dallas tuvo un golpe de suerte inusual -ganaron el draft con un 1.8% de probabilidades- y seleccionaron al prometedor Cooper Flagg. Pero el trío soñado nunca llegó a jugar junto.
El barco siguió haciendo agua. Davis fue traspasado a Washington antes del deadline, confirmando el fracaso total de la operación Doncic. Una decisión por la que incluso despidieron al mánager general Nico Harrison.
Ahora el proyecto en Dallas gira en torno a Flagg… y a un Irving mentor desde la banda.
“Kyrie siente el máximo respeto por Cooper”, comentó Michael Finley, cogerente general interino del equipo. “Le encanta la ética de trabajo del chico. Le encanta el amor del chico por el juego. Y creo que Kyrie está asumiendo el papel de mentor de Cooper”.
Irving seguirá “activamente involucrado” con el equipo durante lo que queda de año, mientras Dallas encara su segunda temporada consecutiva fuera de postemporada desde aquellas Finales contra Boston.
El base cerró su mensaje con un gesto hacia todos los que pasan por lo mismo:
“Y quería enviar un enorme saludo a TODOS mis hermanos y hermanas que se han roto el LCA o se han lesionado haciendo lo que aman hacer cada día”, expresó. “GRACIAS por la inspiración. ¡Sin miedo!”
Antes de este golpe, Irving había encontrado un buen momento en Dallas tras unas temporadas turbulentas en Brooklyn y Boston. Fue la primera elección del draft de 2011 y campeón con Cleveland en 2016 junto a LeBron James.
Sus números hablan por sí solos: 23.7 puntos y 5.6 asistencias por partido en 779 juegos, con un 40% en triples y casi 90% en tiros libres. Estadísticas que ahora tendrán que esperar hasta la próxima temporada.

















