CIUDAD DE MÉXICO.- El panorama del fútbol en Norteamérica vuelve a dibujar un mapa de fuerzas claro: la Major League Soccer (MLS) ha concretado la adquisición definitiva de una nueva joya del campeonato mexicano. El Atlanta United oficializó la incorporación del mediocampista argentino Tomás Jacob, en una operación que consolida la tendencia de la liga estadounidense de captar talento joven de la Liga BBVA MX con su músculo financiero.
A través de sus canales digitales, la franquicia de Georgia anunció la compra del futbolista, anteriormente en las filas del Club Necaxa, tras presentar una oferta que ronda los 5 millones de dólares. He visto muchas de estas transacciones a lo largo de los años, y esta cifra, para un jugador de su edad y proyección, habla del valor que la MLS identifica en jugadores con potencial de revalorización inmediata.
Jacob, con apenas 21 años, había aterrizado en el fútbol azteca en julio de 2025 procedente de Newell’s Old Boys por cerca de 700 mil euros. En mi experiencia, este tipo de salto intercontinental a una edad tan temprana es un desafío enorme, y su capacidad para aportar de inmediato al ataque del conjunto hidrocálido demuestra una madurez técnica inusual. La lección aquí es clara: el mercado sudamericano sigue siendo una cantera de primer nivel, pero la ventana para retener a esos jugadores en México se está acortando.
Los detalles estratégicos del traspaso de Jacob a Atlanta
Con un tanto y una asistencia en su historial, el centrocampista argentino ganó notoriedad por su desempeño integral en 11 encuentros, aportando no solo creatividad, sino también un orden táctico esencial en labores defensivas. Esto es algo que los ojeadores valoran por encima de todo: la versatilidad. Un jugador que puede cumplir múltiples funciones es un activo táctico invaluable en ligas de ritmo intenso como la MLS.
La despedida del futbolista no fue recibida con alegría por la afición de Los Rayos, quienes lamentaron el prematuro fin de su ciclo en México. Lo habían adoptado como una de las figuras emergentes del proyecto, a pesar de que su vínculo contractual se extendía hasta 2030. Una anécdota que se repite: la tristeza de la afición es el termómetro más fiel del impacto real de un jugador, más que cualquier estadística.
El impacto real en Necaxa y la dura realidad del mercado
El Club Necaxa había sorprendido ya a su hinchada durante las fiestas navideñas al anunciar varias salidas de peso de cara al Torneo Clausura 2026. La baja más resonante fue la del delantero colombiano Diber Cambindo, un referente ofensivo y competidor habitual en los primeros puestos de la tabla de goleadores. Perder a un goleador y a un cerebro creativo en la misma ventana de pases es un golpe duro para cualquier proyecto deportivo.
Además, la institución confirmó la salida del director técnico Fernando Gago, quien no continuará al mando tras una etapa de resultados inconsistentes. En su lugar, asumirá el banquillo Martín Varini, proveniente de FC Juárez. Desde mi perspectiva, esto refleja una reinvención forzada. La partida de Jacob no es un hecho aislado; es el síntoma de un club en reconstrucción, donde la venta de activos valiosos se convierte, a menudo a regañadientes, en una necesidad económica para financiar un nuevo ciclo. La verdad práctica que he aprendido es que, en el fútbol moderno, a veces hay que desarmar para volver a construir.













