La ilusión duró hasta el minuto 95. Cuando el silbato final sonó en CU, la épica remontada que soñaban casi 12 mil aficionados se desvaneció de golpe. Los Pumas vencieron 1-0 al San Diego FC, pero el marcador global de 4-2 los dejó fuera en la primera ronda de la Copa de Campeones.
Rotundo fracaso. Así califican muchos la gestión de Efraín Juárez en este compromiso continental. El equipo se volcó al ataque, dominó la pelota y generó peligro constante, pero tropezó con un muro infranqueable: Pablo Sisniega.
El portero mexicano fue la gran figura. Realizó seis atajadas sobresalientes que le quitaron el sueño al conjunto universitario. Sin su actuación, la historia hubiera sido distinta.
Quizás se agigantó por la presencia de su padre, Ivas Sisniega, presidente ejecutivo de la FMF, en uno de los palcos.
Curioso detalle que no pasó desapercibido. Mientras el arquero celebraba su noche estelar, su padre abandonaba el estadio con una amplia sonrisa.
Pedro Vite había ilusionado a todos con un golazo en el 47′, tras una falta provocada por Uriel Antuna. Pero esa fue toda la alegría. El equipo necesitaba tres goles más y nunca llegaron.
Incluso con el dominio auriazul, San Diego tuvo sus oportunidades. Aquí aparece otro dato revelador: el poste izquierdo de Keylor Navas salvó al equipo en dos ocasiones claras. Detalles que marcan la diferencia entre avanzar o irse a casa.
Al final, los abucheos resonaron en CU. La afición, incondicional pero exigente, despidió así a Juárez y sus jugadores. Ahora solo queda enfocarse en el Clausura 2026. Cero margen para nuevos tropiezos.

















