Kyrylo Marsak lidera la tabla en el cuarto día del Campeonato Europeo de Patinaje. Pero detrás de cada pirueta hay una historia mucho más pesada que el hielo.
El verano pasado, este joven de 21 años entrenaba para los próximos Juegos Olímpicos de Invierno. Lo hacía exhausto, con la mente a miles de kilómetros. Su padre está en el ejército, en la zona de combate. Su madre está en Kiev. Sus abuelos esquivan ataques de drones en Jersón.
“Realmente está afectando la forma en que vivimos, la forma en que pensamos, la forma en que practicamos también”, le dijo a The Associated Press desde Milán.
Marsak se mudó a Finlandia para entrenar en seguridad poco después de que comenzara la guerra. El conflicto, sin embargo, no conoce fronteras. El estrés lo llevó a buscar ayuda profesional, terapia y medicación.
Ahora, canaliza todos esos sentimientos en su programa individual. Este martes, como el único representante ucraniano en Milán, patinará al ritmo de “Fall On Me”, interpretada por Andrea Bocelli y su hijo Matteo.
La canción sobre el vínculo familiar le llega directo al corazón. Vio a su padre por última vez durante el campeonato nacional ucraniano en abril. Andriy consiguió un permiso militar para ver a su hijo ganar su tercer título nacional. Luego, volvió al frente.

















