Max Verstappen no se muerde la lengua. El cuatro veces campeón mundial ha soltado una bomba durante las pruebas, criticando sin tapujos la nueva dirección que toma el deporte.
“En realidad no es nada divertido de conducir”, confesó el piloto de Red Bull a Sky Sport. Su comparación fue directa: “Es un poco como la Fórmula E cargada en esteroides”.
“¿Qué se supone que diga sobre eso? Ya no es la sensación original de la Fórmula 1”
El problema está en los cambios radicales para 2026. Los monoplazas son más pequeños y ligeros, pero ahora dependen crucialmente de una batería que los pilotos deben gestionar estratégicamente. Verstappen advirtió que circuitos como Melbourne, sede del primer Gran Premio, serán especialmente complicados.
Mientras el neerlandés expresaba sus dudas, en pista las cosas seguían su curso. Charles Leclerc marcó el ritmo para Ferrari el jueves, siendo el más rápido por medio segundo sobre Lando Norris. Un soplo de aire fresco para el equipo italiano tras una temporada 2025 sin victorias.
Norris, por su parte, acumuló 149 vueltas con su McLaren -casi tres veces la distancia de carrera en Bahréin- demostrando una fiabilidad envidiable.
No todos tuvieron tanta suerte. Mercedes vivió una jornada frustrante donde Kimi Antonelli apenas completó tres vueltas antes de ceder el auto a George Russell. En Red Bull, Isack Hadjar pasó gran parte de la mañana esperando a que el equipo lograra poner su RB22 en marcha.
Entre los ausentes destacaron tanto Verstappen como Lewis Hamilton, quien sigue adaptándose a su nuevo equipo Ferrari después de siete títulos mundiales.
Quedan tres días más de pruebas esta semana y otros tres la próxima. Tiempo suficiente para que los equipos ajusten estos nuevos autos que, según Verstappen, han perdido parte de su esencia.

















