La polémica está servida en la alfombra roja. Más de 80 nombres importantes del cine, tanto actuales como pasados, han lanzado una carta abierta contra la Berlinale. La acusan de guardar un silencio ensordecedor sobre la guerra en Gaza y, peor aún, de censurar a artistas que han alzado la voz por Palestina.
Entre las firmas hay peso pesado. Figuras como Javier Bardem, Tilda Swinton, el director Mike Leigh o el cómico Adam McKay. No son precisamente novatos. Su mensaje es claro: las instituciones culturales no pueden lavarse las manos.
“No se puede separar el cine de la política”, afirman los firmantes.
Esta protesta no sale de la nada. Es una respuesta directa a las declaraciones del presidente del jurado este año, el legendario Wim Wenders. Él dijo que “el cine es lo opuesto a la política” y que el festival debía mantenerse al margen del debate sobre Gaza.
Los artistas le recuerdan su propio historial. La Berlinale sí ha tomado posturas públicas antes, por ejemplo, frente a los conflictos en Ucrania o Irán. La pregunta que flota en el aire es incómoda: ¿por qué callar ahora? ¿Por qué este conflicto sería diferente?
Lo que piden va más allá de un simple comunicado. Exigen que el festival no sea cómplice, con su silencio, de la violencia. Es un pulso entre el arte por el arte y el arte comprometido. Y esta vez, tiene nombres y apellidos de mucho renombre.

















