Una condena que agrava la crisis de Miss Universo
Los problemas para la organización Miss Universo no hacen más que profundizarse. Desde mi experiencia observando la industria del entretenimiento y los concursos de belleza, he visto cómo los escándalos financieros pueden erosionar la credibilidad de una marca en cuestión de días. Esta vez, la noticia es grave: Anne Jakrajutatip, copropietaria del certamen, ha sido sentenciada a dos años de prisión efectiva por un tribunal tailandés, acusada de fraude.
Anne Jakrajutatip se encuentra prófuga de la justicia tailandesa.
Según los reportes del Bangkok Post, la audiencia del 26 de diciembre culminó con esta condena, pero Jakrajutatip no se presentó. Ahora tiene estatus de prófuga. Su empresa, JKN Global Group, también recibió una sanción económica. He aprendido que cuando el liderazgo falla de esta manera, la incertidumbre se apodera de toda la estructura operativa, afectando a empleados, franquiciados y, por supuesto, a las concursantes.
El origen del caso: una inversión engañosa
Las acusaciones, hechas públicas en noviembre, provienen del cirujano plástico Raveewat Maschamadol. La lección aquí, que he visto repetirse en otros fraudes, es el patrón de ofrecer información financiera falsa o incompleta. El tribunal determinó que Jakrajutatip y su conglomerado engañaron al médico para que invirtiera una suma millonaria en bonos corporativos, ocultando la verdadera situación económica de la empresa. La libertad bajo fianza que obtuvo en 2023 fue un respiro temporal; su posterior inasistencia a las citaciones judiciales solo empeoró su situación, llevando a la emisión de una orden de captura.
Un contexto de múltiples frentes legales
Este caso no está aislado. Se suma a una tormenta perfecta de controversias que azotan a la organización. Las investigaciones por presunto crimen organizado contra Raúl Rocha Cantú y las acusaciones de manipulación en el triunfo de la mexicana Fátima Bosch pintan un cuadro de una institución bajo un estrés extremo. En mi trayectoria, cuando una empresa acumula frentes legales tan diversos, la prioridad deja de ser la operación para convertirse en la mera supervivencia. La posible cancelación de Puerto Rico como sede es solo la punta del iceberg de una crisis de gobernanza y confianza que tomará años resolver, si es que logra superarse.













