Las acusaciones son graves y llegaron esta semana. Una investigación de medios reveló que Julio Iglesias habría agredido sexual y físicamente a dos exempleadas en sus mansiones en República Dominicana y Bahamas. La fiscalía española ya está estudiando el caso.
El cantante de 82 años lo niega todo. A través de Instagram, afirmó con “profundo pesar” que las acusaciones son “absolutamente falsas”. Dijo que nunca abusó, coaccionó o faltó al respeto a ninguna mujer.
Pero la noticia destapó otros recuerdos. La vedette mexicana Olga Breeskin, quien se declara su amiga, contó una anécdota perturbadora de cuando tenía 14 años. Fue a pedirle un autógrafo al hotel donde se hospedaba.
“Cuando llegó a las caderas se dio cuenta que nunca me había tocado un varón, y me pregunta bien respetuoso ‘¿Eres virgen?’ y le digo ‘no, soy Olga'”, relató Breeskin en una charla.
Asegura que él la tocó, pero se detuvo al saber que era virgen. Se fue no sin antes recibir, según ella, una nalgada del artista. Su conclusión fue ambigua: “Entonces el hombre llega hasta donde la mujer permite”.
Ahora, Breeskin sale en su defensa públicamente, pero con matices. En Instagram escribió: “Soy defensora de la protección a los menores y apoyo a las mujeres violentadas… en el caso de mi amigo Julio Iglesias, testifico que en 55 años de amistad, Julio siempre ha sido conmigo todo un caballero”. Sin embargo, no desacreditó las nuevas acusaciones; solo cuestionó por qué las mujeres esperaron tanto para hablar.
La organización Women’s Link Worldwide, que representa a las dos denunciantes, afirma que acusan a Iglesias de delitos contra la libertad sexual y de trata de personas con fines de trabajo forzado. La denuncia ya está en un tribunal español.
Mientras su esposa Miranda le brinda apoyo público, la leyenda de la música se prepara para una batalla legal. En sus redes sociales dejó claro su estado de ánimo: “Nunca había sentido tanta maldad”. La verdad detrás de estas historias contradictorias está ahora en manos de la justicia.

















