Kanye West tiene todo listo para su show en la Plaza de Toros México este sábado 31 de enero. Pero hay un problema que nadie vio venir.
Resulta que a solo unos metros, en el estadio de fútbol vecino, el equipo América jugará un partido profesional casi a la misma hora. Dos eventos masivos, prácticamente uno al lado del otro.
Y aquí es donde la historia se pone interesante. La alcaldía Benito Juárez tiene una política clara: no se permiten eventos masivos en paralelo. No es capricho, tiene un antecedente concreto.
“Es por el bienestar de los vecinos”, dijo Luis Mendoza, alcalde de la demarcación, cuando en noviembre clausuraron instalaciones por un caso similar.
Ahora Mendoza está entre la espada y la pared. En un encuentro con prensa, fue claro pero evasivo:
“Todavía no hay nada seguro porque no depende de mí, depende de temas de hasta horarios de televisión, de la Federación (de fútbol), del concierto”.
Lo que realmente está en juego aquí va más allá del horario. Es una batalla silenciosa entre el espectáculo internacional y la logística local. Entre los miles de fans que esperan ver a Kanye y los vecinos que merecen orden en su colonia.
Mendoza insiste en que ningún evento será cancelado, pero ese “podría sufrir cambios” del horario inicial suena cada vez más a eufemismo diplomático. La verdadera pregunta es: ¿quién cederá primero? ¿La megaestrella global o la maquinaria del fútbol mexicano?
Lo único seguro es que alguien tendrá que mover su horario. Y mientras tanto, miles de boletos vendidos penden de un hilo administrativo.


















