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La farsa melódica de la conexión universal en la industria musical

Una colaboración que demuestra que el amor y el dinero son los idiomas más universales, en un mundo donde todo se traduce, menos la autenticidad.

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La Farsa Melódica de la Conexión Universal

En un alarde de ingenio sin precedentes, los sumos sacerdotes de la industria del entretenimiento, los iluminados Carín León y Kacey Musgraves, han descendido del Olimpo musical para regalarnos una lección de antropología básica. Su último himno, proféticamente titulado “Lost in Translation”, nos revela una verdad que había permanecido oculta para la plebe: que el amor y el deseo son sentimientos universales. ¡Qué audacia! ¡Qué descubrimiento colosal!

La narrativa oficial, distribuida por los canales de propaganda correspondientes, nos presenta a estos dos titanes superando la barrera lingüística no con un traductor de Google, sino con la fuerza bruta de un sentimiento tan genuino como los streams que generará. El video del “proceso creativo”, una pieza maestra de espontaneidad coreografiada, nos muestra la milagrosa epifanía: dos millonarios en una sala con alfombra cara, descubriendo que pueden conectar a través de acordes predecibles y una letra que un algoritmo podría haber escrito.

El mensaje en Instagram del señor León, “Viene pa´ reventar donde sea…”, es un destello de poesía vanguardista. No se refiere, por supuesto, a la revolución de las masas o al derribo de estructuras opresoras, sino a la implacable conquista de las listas de reproducción y a la colonización de todas las frecuencias radiofónicas posibles. Es el grito de guerra del capitalismo cultural moderno, que vende la ilusión de autenticidad empaquetada en un producto perfectamente diseñado para el consumo global.

En este nuevo mundo feliz, la música ya no es un arte, es un puente transaccional. Un puente que une no almas, sino mercados. Que no comunica emociones, sino divisas. El verdadero lenguaje universal, al parecer, no es el amor, sino el porcentaje de regalías por reproducción en plataformas digitales. Una sinfonía de ceros y unos que todos entendemos a la perfección.

Así, celebremos este milagro moderno: la capacidad de la industria para envasar al vacío la rebeldía, la pasión y la conexión humana, y vendérnosla de vuelta con un precio etiquetado y una campaña en redes sociales. Porque en el gran bazar global, hasta los sentimientos más puros deben ser traducidos a la lengua franca del beneficio económico.

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