Este jueves, el parque de las aguas en Lima fue escenario de algo especial. Más de cien parejas dijeron ‘sí’ en una ceremonia de matrimonio civil comunitaria y gratuita. El evento, organizado por la municipalidad, coincidió con un mes donde muchos celebran el amor.
La imagen era variada. Algunas parejas llegaron en autos decorados con flores, pero la mayoría caminó hasta el lugar. Todos ahorraron cerca de 149 dólares en trámites, un alivio importante en un país donde, según cifras oficiales, hay más convivientes que personas casadas.
Un detalle crucial marcó el día. Todas las parejas eran heterosexuales. La ley peruana actual define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Esto deja fuera a la comunidad LGTBI, que no tiene reconocimiento legal para proteger sus proyectos de vida. Muchos solo pueden optar por ceremonias simbólicas organizadas por grupos defensores de sus derechos.
Entre las historias, destacó la de Alberto y Karina. Él es cocinero de 47 años; ella, oficinista de 43. Llevan seis años juntos y pidieron permiso en sus trabajos para ‘bendecir sus vidas’. Karina compartió su motivo profundo con The Associated Press:
“El año pasado me detectaron cáncer y quise estar ‘en armonía con el señor’. Vi el aviso en redes sociales y me animé. Compramos el vestido, los zapatos e incluso me coloqué una peluca porque no tengo pelo”.
La municipalidad puso todo para hacerlo memorable. Instaló una zona de maquillaje para las novias y regaló una rosa blanca a los novios para la solapa. Hasta Sandro Pacco, mecánico de 38 años que no usó traje, colocó la flor en su camisa.
Sandro y Yajaira Vilcapoma (29) dieron el paso sin avisar a sus familias. Llevan ocho años juntos y planean tener hijos ‘más adelante’, porque reconocen que la vida es difícil en Perú. Este contexto se refleja en las cifras: la tasa de natalidad ha bajado desde los 581 mil nacimientos en 2019 a 417 mil en 2024.
Su preparación fue parte de la aventura. Caminaron por mercados del centro de Lima para encontrar la ropa perfecta. Se casaron a escondidas para dar una sorpresa en dos semanas, cuando Sandzo cumple 39 años.
Un día de celebración que, entre rosas y sonrisas, también dejó ver las asignaturas pendientes de una sociedad en transformación.

















