El Caribe colombiano se ahoga bajo lluvias inesperadas

Parece que el invierno del hemisferio norte decidió tomarse unas vacaciones anticipadas y bastante agresivas en el Caribe colombiano. Lo que debería ser un periodo seco se convirtió en un diluvio que dejó bajo el agua a Montería y buena parte de la región. Miles de familias vieron cómo el río Sinú y otros decidieron expandir sus dominios más allá de lo previsto, entrando sin permiso a las salas y dormitorios.

La cifra es abrumadora: más de 69 mil familias afectadas en un centenar de municipios. El gobierno confirmó al menos 15 personas fallecidas y desplegó ayuda humanitaria. Pero entre alimentos, kits de aseo y colchonetas, persiste una pregunta incómoda: ¿cómo se llega a esto?

“El nivel del agua obligó a evacuaciones de emergencia, con pérdidas casi totales de enseres y electrodomésticos”, relataron habitantes de barrios inundados.

Mientras algunos ven cómo el agua empieza a ceder, la incertidumbre sube. La recuperación es lenta, los apoyos oficiales se esperan con ansiedad y la normalidad parece un recuerdo lejano.

El Ideam aporta un dato clave: en los primeros días de febrero cayó lo que normalmente debería caer en todo el mes. Los frentes fríos son habituales, pero esta intensidad no. Algo huele a cambio –y no es solo el lodo–.

Las alertas hidrológicas siguen en rojo. El gobierno habla de recursos millonarios para la recuperación y busca financiamiento. Mientras tanto, las comunidades damnificadas enfrentan una de las emergencias climáticas más graves del año, preguntándose si esto es la nueva normalidad o solo el preludio.

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