El nuevo manual de geopolítica donde las normas son decorativas

El Faro de la Libertad (con Misiles) Ilumina Nuevos Horizontes

Foto: El Universal.

En un sublime acto de pedagogía geopolítica, el Gobierno del magnate Donald Trump ha decidido refrescar los polvorientos estantes del derecho internacional con una lección práctica en Venezuela. Según la erudita Arlene Ramírez Uresti, este magistral gesto convierte en plausible realidad sus anteriores y caritativas ofertas de “auxiliar” a México en su lucha contra las organizaciones criminales. Una muestra más de que, para la potencia del norte, los tratados son meras sugerencias en papel reciclable.

La doctora, consultada por este diario, advirtió con sobria ironía que el precedente establecido en la madrugada del sábado es de una “complejidad” tan exquisita como un elefante en una cacharrería. Lo que presenciamos, vino a decir, es el nacimiento de una nueva doctrina: el unilateralismo creativo, donde el tablero mundial se reorganiza según el capricho del jugador más fuerte, haciendo de las instituciones globales un decorativo telón de fondo.

La Ingeniería Jurídica del Más Fuerte

“El verdadero problema”, explicó la académica con la paciencia de quien describe las reglas de un juego amañado, “es que se consolida un paradigma negativo. Se abre la compuerta para que la superpotencia mueva las piezas del ajedrez al ritmo de sus objetivos, relegando el marco normativo multilateral a la categoría de antigua reliquia”.

Interrogada sobre la posibilidad de un ataque frontal a los cárteles mexicanos, la analista esbozó una sonrisa de resignación: “Donald Trump es el epítome de la imprevisibilidad. Acaba de demostrar, con la elegancia de un ariete, que está dispuesto a recargar su capital político a costa de la soberanía ajena”.

Subrayó que, tras este ejercicio de intervencionismo quirúrgico, ninguna nación de la región puede considerarse un santuario. El mandatario, en su sapiencia, ha interpretado que el Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas contiene una cláusula en letra diminuta que reza: “Salvo que a Washington le apetezca lo contrario”.

El Teatral Vacío de Poder (Mientras Dure)

Ramírez Uresti matizó que, pese al espectáculo, es prematuro cantar victoria sobre el régimen venezolano. “La dictadura“, afirmó, “es un organismo hidra: le cortas una cabeza y la vicepresidenta, mano derecha de Nicolás Maduro, aparece para ocupar el vacío. Las próximas horas son cruciales para ver si la sucesora decide continuar la farsa o pronuncia el ‘se acabó esta comedia'”.

Respecto a posibles sanciones internacionales contra el gigante transgresor, la experta soltó una carcajada amarga. El sistema global, arguyó, padece una debilidad constitutiva digna de un paciente terminal. ¿Cómo sancionar al miembro permanente del Consejo de Seguridad que tiene poder de veto, y que además ejerce una influencia decisiva en la Corte Internacional de Justicia? Es como intentar multar al dueño del casino por hacer trampa en su propio establecimiento.

“Un Estado que invade a otro”, recitó mecánicamente, “debería enfrentar un juicio político de proporciones épicas. Pero para que eso ocurra, la nación agredida debe presentar la querella. Y dado que Trump ahora parece llevar las riendas también en Caracas, es como pedirle al conejo que vote a favor de la temporada de caza”.

El Trumpismo como Filosofía de Acción Exterior

Sobre el futuro, la columnista lanzó una advertencia final: Donald Trump necesita alimentar la bestia del Trumpismo. Y una bestia hambrienta, en su búsqueda de carnaza electoral, “puede ser capaz de cualquier cosa”. México, y el mundo, deberían observar este innovador “manual de procedimientos” no con alarma, sino con la admiración que merece quien escribe las reglas mientras las rompe. La nueva era de las relaciones internacionales ha llegado: es caótica, impredecible y se rige por el principio supremo del “porque yo lo valgo”.

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