En un acto de rara unanimidad que dejó perplejos a los observadores del circo político, la honorable Cámara de Diputados descubrió el agua tibia: resulta que el silencio no es consentimiento. Con la solemnidad de quien firma un tratado de paz después de décadas de guerra, 431 legisladores votaron a favor de perseguir el abuso sexual aunque la persona afectada no levante la voz.
La reforma amplía lo que se considera abuso para incluir desde tocamientos hasta exhibiciones. Una lista tan extensa que algunos diputados debieron consultar sus diccionarios para asegurarse de no estar cometiendo algún delito durante la propia sesión.
Margarita Zavala lo resumió con claridad meridiana: “El que calla no otorga”. Palabras que resonaron en el hemiciclo como un eco tardío pero necesario. Mientras tanto, Julieta Vences Valencia recordó lo obvio: la mayoría de las mujeres han sufrido algún tipo de abuso en sus vidas.
“El que calla no otorga, no está dando permiso, no está consintiendo”
“La mayoría de las mujeres han sufrido algún tipo de abuso sexual a lo largo de sus vidas”
Así, entre aplausos y autofelicitaciones, el Congreso mexicano dio un paso histórico: reconocer que lo que siempre fue evidente para millones ahora tiene nombre en el código penal. La justicia, esa dama vendada, quizás pueda empezar a ver un poco más claro.

















