El Gobierno de Estados Unidos informó que, desde 2025, ha asegurado más de 4 mil armas de fuego y 648 mil municiones que tenían como destino México, como parte de los esfuerzos por frenar el tráfico ilegal de armamento hacia territorio mexicano.
De acuerdo con la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés), desde el 20 de enero de 2025 se han incautado 36 mil 277 armas de fuego y más de 2.3 millones de municiones utilizadas por pandillas y proveedores de organizaciones criminales transnacionales.
Del total de aseguramientos, 4 mil 359 armas y 648 mil 975 municiones tenían como destino México, donde se presume serían utilizadas por cárteles y grupos violentos.
El subdirector de la ATF, Robert Cekada, advirtió que el tráfico ilegal de armas ya no se limita a los estados fronterizos, sino que se ha convertido en una amenaza de alcance nacional.
“Las armas utilizadas para delitos ilegales provienen cada vez más de todos los estados del país. Este no es un problema de la frontera suroeste, sino una amenaza nacional”, señaló.
Cekada aseguró que la ATF está “atacando agresivamente” las redes de tráfico de armas que abastecen a pandillas y cárteles, con el propósito de desmantelarlas y llevar ante la justicia a los responsables.
“Desmantelaremos estas redes en todos los niveles, les cortaremos el acceso a las armas y exigiremos a todos los delincuentes que rindan cuentas ante la ley”, afirmó.
Por su parte, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), ha identificado cuatro principales rutas de tráfico de armas desde Estados Unidos hacia el país:
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California – Tijuana
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Arizona – Nogales
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Nuevo México – Ciudad Juárez
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Texas – Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros
El general de Brigada de Justicia Militar Alejandro Ramos Flores explicó en entrevista con Joaquín López-Dóriga que ambos gobiernos establecieron en septiembre de 2025 la operación Firewall, con el objetivo de fortalecer las inspecciones en la frontera común.
Sin embargo, señaló que el principal obstáculo para detener el flujo de armas es la legislación estadounidense, basada en una interpretación amplia de la Segunda Enmienda, que considera la posesión de armas como un derecho casi sagrado.
“Eso ha llevado a que haya una legislación un tanto laxa e incompleta para mantener controles más estrictos sobre la producción y comercialización de armas, evitando su desvío hacia fines ilícitos, porque históricamente Estados Unidos ha armado al crimen organizado mexicano”, afirmó.
Además, Ramos Flores recordó que el gobierno estadounidense no se ha adherido a tres instrumentos internacionales clave:
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La Convención Interamericana contra la Fabricación y Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego.
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El Tratado sobre el Comercio de Armas (Nueva York).
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El Protocolo contra el tráfico de armas de la Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional.
El anuncio fue respaldado por el embajador estadounidense Ronald Johnson, quien a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter) reiteró que “desarmar a los cárteles y detener el tráfico ilegal de armas hacia México es una prioridad” para el gobierno del presidente Donald Trump.

















