La defensa de Maduro se apoya en el abogado que liberó a Assange

Maduro enfrenta a la justicia estadounidense con un estratega legal de élite

En un movimiento que fusiona el derecho penal con la geopolítica de alto riesgo, Nicolás Maduro compareció ante el sistema judicial de Estados Unidos. Su escudo legal no es cualquiera: Barry J. Pollack, el cerebro jurídico que orquestó la salida de Julian Assange de su prolongado confinamiento.

El perfil del estratega: de WikiLeaks a Caracas

Barry J. Pollack, del bufete Harris St. Laurent & Wechsler LLP, es un titán del litigio con tres décadas moldeando defensas para clientes de perfil global. Su membresía en el American College of Trial Lawyers y su presidencia pasada en la National Association of Criminal Defense Lawyers delinean su autoridad. Su marca en la cultura digital y el activismo de datos se selló al negociar el acuerdo que liberó a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, tras la mayor filtración de documentos clasificados sobre los conflictos en Irak y Afganistán. Su logro: transformar un caso de espionaje en una salida pragmática, un playbook que ahora aplica en un escenario diametralmente opuesto.

La arquitectura de la acusación y las defensas paralelas

La esposa de Maduro, Cilia Flores, cuenta con su propio especialista: Mark E. Donnelly, un exfiscal convertido en experto en delitos fiscales y lavado de activos desde su firma boutique en Houston. Esta configuración de defensa dual, con abogados hiperespecializados, refleja una estrategia meticulosa. Ambos acusados han declarado su inocencia frente a un catálogo de cargos que incluye conspiración para narcoterrorismo, tráfico internacional de cocaína y posesión de armamento de guerra, acusaciones que convierten el proceso en un juicio de impacto transnacional.

El calendario judicial y el tablero geopolítico

Sin solicitud de fianza por ahora, la próxima audiencia queda fijada para el 17 de marzo. La detención de Maduro y Flores en Caracas, descrita como una extracción forzosa, amplifica el tono de confrontación. La red de la acusación se extiende más allá, incluyendo a figuras como Nicolás Maduro Guerra (“Nicolasito”) y el ministro Diosdado Cabello, quienes permanecen en territorio venezolano. Este caso ya no es solo un proceso legal; es un nodo crítico donde convergen el derecho internacional, la guerra contra las drogas y las nuevas formas de diplomacia coercitiva en la era digital.

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