Dos buques de la Armada de México llegaron este jueves al puerto de La Habana cargados con ayuda humanitaria. La entrega se produce en un momento crítico, mientras la isla enfrenta un severo racionamiento de energía tras las últimas medidas anunciadas por Estados Unidos.
El gobierno mexicano detalló el cargamento: más de 800 toneladas de víveres que incluyen leche, arroz, frijoles, productos cárnicos y artículos de higiene personal. Además, confirmó que quedan pendientes más de 1,500 toneladas adicionales de leche en polvo y frijol para enviar próximamente.
La presidenta Claudia Sheinbaum fue clara: “Tan pronto como los barcos regresen, enviaremos más apoyo de diferentes tipos”. También señaló que se mantienen gestiones diplomáticas para reanudar el suministro de petróleo a Cuba, buscando un diálogo pacífico con Estados Unidos.
La situación en la isla es tensa. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó las recientes amenazas estadounidenses como un “bloqueo energético” que afecta hospitales, escuelas y la producción de alimentos. Ciudadanos como Yohandri Espinosa, quien observó la llegada de los barcos, expresaron su alivio: “Esta es una ayuda increíblemente importante para el pueblo cubano en este momento”.
“Estamos viviendo tiempos difíciles de gran necesidad e incertidumbre y no sabemos cuánto tiempo estaremos así”, añadió Espinosa a The Associated Press.
La crisis se profundiza día a día. Aerolíneas como Air Canada ya suspendieron vuelos a la isla por falta de combustible para repostar. Incluso compañías rusas como Aeroflot anunciaron “ajustes forzosos” y cancelaciones posteriores al 24 de febrero.
Javier González, otro cubano que presenció la llegada de la ayuda desde el malecón, resume el sentir general: “A veces piensas que las cosas van a mejorar, pero no es así. No podemos seguir como estamos porque es demasiado duro”.
El origen del problema es complejo. Cuba dependía crucialmente del petróleo venezolano, cuyos envíos se detuvieron tras las sanciones estadounidenses a ese país. Pemex también suspendió sus entregas en enero. Ahora, la isla produce solo el 40% del crudo que consume.
Las consecuencias son palpables: horarios bancarios reducidos, eventos culturales suspendidos y venta limitada de combustible solo en dólares. Funcionarios cubanos calculan que las sanciones estadounidenses les han costado más de 7.500 millones de dólares en el último año.
Mientras tanto, Rusia expresó solidaridad pero se mostró cautelosa. El portavoz presidencial Dmitri Peskov evitó confirmar nuevos envíos: “Es imposible discutir estos temas públicamente en este momento por razones obvias”. Sin embargo, enfatizó el deseo de Moscú por un “diálogo constructivo” y evitar una escalada con Washington.
En Varadero, playa favorita del turismo ruso, la terminal aérea mostró escenas inusuales: autobuses llevando turistas rusos para vuelos anticipados de repatriación. Una imagen más del impacto concreto que esta crisis geopolítica tiene en la vida diaria.

















