La advertencia es clara y viene de quienes llevan años estudiando los datos: México se está cocinando a un ritmo alarmante. Desde 2012, la tasa de calentamiento en el país prácticamente se duplicó, pasando de 1.9 a 3.5 grados por siglo. Lo dice Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM.
“Ya nos hemos calentado más que el planeta y lo estamos haciendo a una velocidad mayor”, alertó Estrada Porrúa.
Pero aquí viene lo peor. La nueva proyección, si se confirma con más datos, podría ser de 5.5 grados por siglo. Imaginen eso. El experto lo pone en perspectiva: “Es una velocidad de calentamiento enorme, nos llevaría, por ejemplo, a 2.7 grados centígrados de incremento en la temperatura al 2040”.
El Acuerdo de París ya quedó en el espejo retrovisor. Esa meta global de no superar 1.5°C se rompió a nivel planetario en 2024, con un promedio de 1.55°C. México va por su propio camino, y es uno mucho más peligroso.
Michel Grutter de la Mora, director del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, no usa eufemismos: estamos “viviendo una verdadera crisis”. Y el planeta está perdiendo su capacidad natural para ayudarnos; incluso los océanos están fallando en absorber dióxido de carbono.
Los impactos ya no son una película del futuro. La investigadora Amparo Martínez Arroyo lo explica sin rodeos: el calentamiento podría acercarnos a dos grados más en una o dos décadas. “Eso significa que los impactos ya no pertenecen al futuro… Se requiere entonces un ajuste de prioridades”.
¿Qué significa ese “ajuste”? Pues enfrentar efectos que ya están aquí:
- Cosechas que simplemente no se darán.
- Enfermedades que se manifestarán con mayor fuerza y frecuencia.
Cada décima de grado cuenta. Y México va contrarreloj.















