La organización Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) denunció públicamente el presunto maltrato que enfrenta el mono Punch, un macaco bebé que se ha vuelto viral en redes sociales tras difundirse imágenes en las que aparece aferrado a un peluche dentro de su recinto en el Zoológico de Ishikawa, en Japón.
De acuerdo con el posicionamiento emitido por PETA Asia, el primate fue rechazado por su madre al nacer y desde entonces crece en cautiverio sin la compañía de otros ejemplares de su especie. La organización criticó que la escena haya sido considerada “adorable” por usuarios en internet, al sostener que refleja una situación de aislamiento y trauma.
En el comunicado, Jason Baker, director de PETA Asia, afirmó que “no hay nada reconfortante en que un bebé crezca tras las rejas” y subrayó que los zoológicos “no son santuarios”, sino espacios donde los animales permanecen confinados y privados de los entornos complejos y la vida social que tendrían en la naturaleza.
El activista también señaló que Punch se ha convertido en una atracción más del zoológico, mientras visitantes hacen fila para observarlo. A su juicio, la viralización del caso no modifica la realidad del cautiverio y, por el contrario, puede incentivar prácticas orientadas a la exhibición de crías para aumentar la venta de entradas.
PETA comparó la situación con la de Moo Deng, un hipopótamo que también alcanzó fama en internet, y reiteró su postura crítica hacia la reproducción y exhibición de animales con fines comerciales.
Finalmente, la organización instó al Zoológico de Ishikawa a trasladar a Punch a un santuario de buena reputación, donde —aseguró— pueda recuperarse del trauma, contar con mayor espacio y privacidad, y tener la oportunidad de socializar con otros primates en un entorno más natural.

















