El tema está sobre la mesa. El Senado se alista para un debate crucial sobre la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum que busca terminar con las llamadas ‘pensiones doradas’.
Estos beneficios, percibidos por exfuncionarios de empresas como la CFE o Pemex, están en la mira. El senador Pavel Jarero Velázquez confirmó que, una vez recibida formalmente la propuesta, comenzará el análisis.
“Se iniciará un proceso de análisis y discusión que podría derivar en la eliminación de estos beneficios”, señaló el legislador de Morena.
La idea es clara: poner un tope. La propuesta contempla establecer un límite máximo de 70 mil pesos mensuales para las pensiones de quienes ocuparon cargos de confianza. El objetivo es frenar un gasto que se considera desproporcionado.
Las cifras hablan por sí solas. Jarero Velázquez indicó que estos esquemas representan una erogación aproximada de cinco mil millones de pesos al año. Un dineral.
La promesa es redirigir esos recursos. De aprobarse la reforma, ese dinero podría destinarse a programas sociales en beneficio de la población general. Un cambio de prioridades.
El camino legislativo ya está trazado. La iniciativa, que plantea modificar el artículo 127 constitucional, sería turnada a las comisiones de Trabajo y de Estudios Legislativos para su revisión.
Allí se espera que sea discutida y eventualmente enriquecida antes de su votación en el pleno del Senado. El reloj corre.

















