El Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó este domingo la muerte de tres soldados estadounidenses y que cinco más resultaron heridos graves en el marco de la Operación Furia Épica. El Pentágono informó que no dará más detalles por el momento en respeto a las familias de los militares.
En paralelo, la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán ha dejado al menos 200 muertos y 700 heridos desde ayer en todo el país, según cifras reportadas por la Media Luna Roja. Este domingo por la mañana, la aviación israelí ejecutó un nuevo bombardeo en Teherán, en el marco de la escalada militar.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró en entrevistas con Fox News y la revista Atlantic que 48 líderes iraníes han muerto en los ataques. “La operación avanza rápidamente”, afirmó el mandatario, quien también aseguró que los nuevos dirigentes iraníes han solicitado dialogar. “Deberían haberlo hecho antes. Han esperado demasiado”, sostuvo.
Entre las víctimas señaladas por Washington figura el ayatolá Ali Khamenei, así como siete altos cargos del régimen, incluido el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Islamic Revolutionary Guard Corps, Mohamed Pakpur.
Como respuesta, fuerzas iraníes lanzaron misiles y drones contra bases estadounidenses en Arabia Saudí, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, además de ataques dirigidos contra territorio israelí. La Guardia Revolucionaria anunció operaciones contra 27 bases militares de Estados Unidos en Oriente Próximo, tras prometer represalias.
El United States Central Command negó que el portaaviones USS Abraham Lincoln haya sido alcanzado, desmintiendo versiones difundidas desde Irán. No obstante, el Pentágono sostuvo que fuerzas estadounidenses hundieron una corbeta iraní de tipo Jamaran en el golfo de Omán, en un muelle de Chah Bahar.
En el plano político internacional, el líder del Partido Popular español, Alberto Núñez Feijóo, expresó su respaldo a la ofensiva en un mensaje difundido en redes sociales, en el que calificó como positiva la caída de un “régimen de represión y amenaza constante”.
La situación continúa en desarrollo, mientras se intensifican las operaciones militares y crece la preocupación internacional por una posible ampliación del conflicto en Oriente Próximo.

















