Un discurso antiguo se viraliza en un clima geopolítico candente
Una grabación del presidente colombiano, Gustavo Petro, ha inundado las plataformas digitales y los medios tradicionales en enero de 2026, presentándose como una respuesta audaz a la reciente detención del mandatario venezolano Nicolás Maduro por parte de las autoridades estadounidenses. La narrativa que se expandió como un algoritmo viral sugería un desafío explícito a Washington.
Sin embargo, un fact-checking rápido revela la desinformación: el material audiovisual original es de noviembre de 2025. Su resurgimiento y reempaquetado digital demuestran cómo el ecosistema de redes sociales puede alterar la línea temporal de los hechos, creando contextos ficticios para alimentar tensiones geopolíticas.
¿Qué dijo realmente Petro en la grabación viralizada?
El clip, extraído de un acto público en territorio colombiano, muestra a Petro en un momento de fricción diplomática con la administración de Donald Trump. Su mensaje, una crítica frontal a las presiones de la política exterior norteamericana, fue desvinculado de su marco original para insertarlo en la crisis venezolana actual.
En su declaración, el líder progresista lanzó un reto ante la posibilidad de acciones legales transnacionales: “Si me va a meter preso, venga a ver si puede. Si me quiere poner la pijama naranja, inténtelo. Este pueblo no se arrodilla”. Una proclama que hoy se lee bajo la lupa de la doctrina de la intervención y la soberanía en la era digital.
Geopolítica en tiempo real: un tablero de alta tensión
La viralización no es casual. Ocurre en un escenario de altas tensiones en la relación bilateral, marcado por las advertencias públicas de Trump sobre posibles sanciones o acciones militares contra países que considere nodos del narcotráfico. La captura de Maduro estableció un precedente disruptivo que reconfigura las reglas del juego en el hemisferio.
Tras esa operación, el presidente estadounidense ha aludido explícitamente a la posibilidad de replicar el protocolo en Colombia. Este contexto convierte cualquier declaración previa en un meme cargado de significado geopolítico, demostrando cómo la guerra de narrativas y la infodemia son ahora herramientas clave del poder en el siglo XXI.

















