Luego de que autoridades sanitarias confirmaran casos sospechosos de sarampión en el país, una escena poco común se repite en miles de hogares: familias enteras revisando cajones, archivos escolares y cajas de recuerdos para encontrar su cartilla de vacunación… y confirmar si sus padres sí cumplieron con el esquema.
“¿Sí me llevaron al centro de salud o solo fue promesa?”, bromean en redes sociales, mientras madres y padres aseguran que “claro que sí”, aunque no siempre aparece el documento para comprobarlo, de acuerdo con registros de la Secretaría de Salud, durante la primera década de los 2000 México alcanzó coberturas superiores al 90% en la vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis. Sin embargo, especialistas han señalado que en años recientes la cobertura ha tenido variaciones, lo que obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica.
La Organización Mundial de la Salud advierte que el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas; una sola persona puede transmitirlo a entre 12 y 18 personas no protegidas. Por ello, ante cualquier sospecha, la recomendación es verificar el esquema en unidades de salud.
Mientras tanto, el ambiente en casa combina preocupación y humor:
“Mamá, dime que no se te olvidó mi vacuna”.
“Claro que no… solo falta encontrar la cartilla”.
Autoridades sanitarias recuerdan que, en caso de duda, es posible acudir a revisión médica y completar el esquema correspondiente. La cartilla, ese pequeño documento que pasó años guardado, hoy se convirtió en el papel más buscado en muchos hogares mexicanos.
















