Columna: Contraespejo
Por Karla Pérez
H. Matamoros Tamaulipas a 03 de enero de 2026.- El arresto de Nicolás Maduro volvió a abrir un debate que desde hace años sostienen especialistas en política: Maduro no gobernaba como un presidente con respaldo ciudadano, sino como un dirigente sostenido por un poder cuestionado. Los procesos electorales que lo mantuvieron en el cargo fueron señalados por su falta de condiciones equitativas, lo que debilitó su legitimidad dentro y fuera de Venezuela.
Tras difundirse la detención, Venezolanos que radican fuera de su país celebraron este logro del Presidente estadounidense Donald Trump
El impacto de este hecho va más allá de Venezuela, el caso genera inquietud en otros países, como México, donde expertos señalan que las economías ilegales y las redes de poder paralelo han rebasado, en varios frentes, la capacidad de respuesta del gobierno. Lo ocurrido marca un precedente incómodo para gobiernos que han tolerado, minimizado o perdido control frente a estas realidades. Hoy fue uno; mañana, el escenario puede cambiar para otros.
Por su parte Claudia Sheinbaum señaló que condena cualquier intervención en Venezuela, siguiéndola Andres Manuel Lopez Obrador, quien señaló en sus redes,
que aunque esta alejado de la política termino opinando y diciendo en pocas palabras, que “el que ríe al último ríe mejor”.
Lo más importante en todo esto, es que quienes auguraban que México iba que volaba para ser otro Venezuela, ya han de ver dado un paso atrás o dos adelante.
En el mundo que gira y gira, nada es lo que parece.
Por: Karla Pérez













