Detienen en Hermosillo al padre por homicidio del bebé abandonado en un contenedor

Las autoridades ministeriales de Sonora confirmaron la detención del hombre señalado como responsable directo del abandono y posterior muerte de su hijo recién nacido, localizado en un contenedor de basura en el poblado Miguel Alemán, en la costa de Hermosillo. El individuo, identificado como pareja sentimental de la madre, enfrenta cargos formales por los delitos de homicidio infantil y violencia familiar, a la espera de que se inicie el proceso judicial en su contra.

Según la explicación técnica proporcionada por la vicefiscal Rosario Sánchez Hurtado, el caso se desarrolló a partir de un engaño sistemático y un abuso de la situación de extrema vulnerabilidad en la que se encontraba la madre. Ambos trabajaban en un campo agrícola, un contexto que suele implicar precariedad laboral y aislamiento social. La investigación indica que el detenido proporcionó de manera reiterada un fármaco a la mujer con el argumento de inducir un aborto. Sin embargo, la sustancia provocó en realidad un parto prematuro.

“El fin de semana se tiene conocimiento que este sujeto le proporciona un fármaco, un medicamento de manera reiterada, que hace que ella tenga un parto prematuro donde posteriormente se encontró al niño con vida, se lleva posteriormente a un hospital a recibir atención médica, pero desgraciadamente pierde la vida”, detalló la funcionaria.

El nacimiento del bebé, por tanto, no fue espontáneo sino el resultado de una intervención farmacológica oculta y administrada bajo falsos pretextos. Tras el parto, el hombre procedió a abandonar al recién nacido con vida dentro de un contenedor de residuos en la vía pública. La localización del menor solo fue posible gracias a un reporte ciudadano, un factor crucial que permitió el traslado inmediato del niño a un centro hospitalario. No obstante, pese a los esfuerzos médicos, el bebé no logró sobrevivir. La investigación forense y pericial trabaja ahora para determinar con exactitud el tiempo que el recién nacido permaneció abandonado, las condiciones ambientales a las que fue expuesto y la causa médica precisa de la muerte, datos esenciales para sustentar la acusación.

Este caso trasciende el hecho criminal individual y expone con crudeza fallas estructurales en los mecanismos de protección social. Pone sobre la mesa la dificultad para detectar y atender a tiempo situaciones de violencia y vulnerabilidad extrema en núcleos poblacionales aislados o en sectores con alta movilidad laboral, como los campos agrícolas. La madre, descrita por las autoridades en condición de máxima vulnerabilidad, no contó con una red de apoyo o supervisión institucional que pudiera interceptar la situación de riesgo antes de que culminara en tragedia. La ausencia de protocolos de detección proactiva en estos entornos y la posible falta de acceso a información y servicios de salud reproductiva y apoyo social son factores contextuales que no pueden obviarse en el análisis integral del suceso.

Desde la perspectiva legal, la imputación por homicidio infantil se fundamenta en la acción deliberada de administrar una sustancia que provocó un parto no asistido y, acto seguido, en la omisión intencional del deber de cuidado, al desechar al neonato. El cargo por violencia familiar apunta a los actos de coerción, engaño y abuso psicológico ejercidos sobre la madre, aprovechando la relación de pareja y su condición de vulnerabilidad. El proceso judicial que se avecina deberá dilucidar no solo la responsabilidad penal individual, sino que también podría servir para examinar las obligaciones del Estado en la prevención de este tipo de crímenes, especialmente hacia las mujeres y los niños en situaciones de marginalidad. El resultado final será un indicador de la capacidad del sistema para impartir justicia en casos de extrema complejidad social y humana.

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