MATAMOROS, TAMAULIPAS.– Una paciente mayor de 60 años, con padecimiento renal, fue valorada en el IMSS de la calle sexta, donde recibió únicamente manejo temporal para disminuir el malestar físico y posteriormente fue enviada a su domicilio sin intervención definitiva, debido a la ausencia de médico especialista en urología para atender la urgencia.
A esta situación se suma un segundo episodio, en el Hospital General Número 13, la mujer fue dejada sin resolución clínica, recibiendo solo medicamento para el control del malestar, a pesar de requerir con urgencia un tratamiento específico y la valoración inmediata de un urólogo para proceder a una intervención quirúrgica.
Horas después, ante la persistencia de afectaciones severas, la familia optó por trasladarla a una clínica particular, donde fue ingresada de urgencia para recibir atención inmediata, al existir riesgo de complicaciones mayores.
Este caso refleja una problemática recurrente en los servicios públicos de salud en Matamoros: la escasez de médicos especialistas para atender urgencias, especialmente en pacientes adultos mayores.
La saturación del sistema no siempre se observa en salas llenas, sino en pacientes que regresan a casa sin respuesta médica, obligando a las familias a cubrir gastos privados para preservar la estabilidad y continuidad del tratamiento.
















