Un Encuentro que Redefinirá las Reglas del Juego Diplomático
El mandatario norteamericano Donald Trump ha confirmado un giro estratégico: el tan anticipado encuentro con su homólogo colombiano, Gustavo Petro, se materializará al inicio del próximo mes. Sin embargo, la invitación llega acompañada de una exigencia contundente: detener de inmediato el torrente de cocaína que fluye hacia territorio estadounidense.
Tras un contacto telefónico que desactivó temporalmente la crispación, Trump declaró en sus redes sociales que espera “con interés” la reunión en la Casa Blanca “durante la primera semana de febrero”.
“Estoy seguro de que será muy beneficioso para Colombia y Estados Unidos, pero es imperativo bloquear la entrada de cocaína y otros estupefacientes”, enfatizó el líder republicano, trazando una línea directa entre cooperación y condicionalidad.
¿Una Cumbre de Reconciliación o un Campo de Batalla Geopolítico?
Este acercamiento se produce después de una escalada retórica sin precedentes. Tras la operación militar en Venezuela que resultó en la captura del exmandatario Nicolás Maduro, Trump dirigió su mirada hacia Bogotá, insinuando una potencial intervención militar.
El magnate llegó a acusar a Petro de albergar “fábricas de cocaína” y de ser un “hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y comercializarla en Estados Unidos”.
Estas declaraciones incendiarias avivaron la tensión bilateral, llevando a Petro a convocar una movilización ciudadana en defensa de la soberanía nacional. Sin embargo, el diálogo telefónico, gestionado según la canciller Rosa Villavicencio, actuó como un freno de emergencia, modificando el ánimo de ambos dirigentes en medio de la creciente crisis.
“Fue un gran honor conversar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien llamó para exponer la situación del narcotráfico y otras discrepancias”, publicó Trump esa misma noche, extendiendo la inesperada invitación a la sede del poder ejecutivo norteamericano.
El Tablero Complejo: Disidencias, Soberanía y Narrativas en Pugna
Hasta el momento, ni el presidente Petro ni su gabinete ministerial se han pronunciado oficialmente sobre la fecha anunciada para la cumbre.
The Associated Press requirió una declaración a la presidencia y la cancillería colombianas, sin obtener una respuesta inmediata.
Horas antes, el mandatario sudamericano sí se refirió a otro asunto explosivo: el llamado del máximo jefe de las disidencias de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, alias “Iván Mordisco“, a unificar facciones guerrilleras, incluso rivales, en una “trinchera” común contra la “intervención” estadounidense en Venezuela y la región.
Petro rechazó contundentemente esa propuesta de alianza, argumentando que “no defiende a Venezuela, ni a Colombia, ni a América Latina”, sino que se convierte “en el pretexto perfecto para una invasión”.
“El narco debe ser desarticulado y su poder, minimizado”, sentenció el presidente, delineando una frontera clara entre la lucha contra el narcotráfico y cualquier narrativa que legitime la violencia.
















