Un logro que se siente en el aire: la experiencia de un año récord
Quienes llevamos décadas respirando el ambiente detrás del telón en México, sabemos reconocer cuando un año es especial. El 2025 fue uno de esos periodos que quedará marcado en la memoria de la industria del entretenimiento. La energía en la Ciudad de México era palpable, y la prueba irrefutable llegó con las cifras de venta de entradas del Auditorio Nacional. No fue solo un buen año; fue histórico.
La batalla por el primer lugar: más que números, es prestigio
Ver al “coloso de Reforma” coronarse como el recinto más taquillero del planeta, superando a leyendas como el Radio City Music Hall neoyorquino, es un motivo de orgullo que trasciende lo comercial. En este negocio, he aprendido que la capacidad no lo es todo; es la programación estratégica y la conexión con el público lo que lanza un lugar a la cima. Con 1 millón 691 mil espectadores, el Auditorio no solo ocupó la posición de honor en el ranking de Pollstar, sino que envió un mensaje claro al mundo sobre el poder cultural de México.
Lección de taquilla: volumen versus recaudación
La experiencia nos enseña a leer entre líneas de los reportes. Es cierto que en el listado de mayor recaudación económica, el recinto descendió un escalón. Con aproximadamente 104.7 millones de pesos generados, este dato nos ofrece una valiosa lección práctica: un éxito masivo en asistencia no siempre se traduce linealmente en ingresos récord, ya que factores como el precio promedio de los boletos y la diversidad de eventos juegan un papel crucial. Es un matiz que solo la observación constante del mercado revela.
El verdadero triunfo: un ecosistema que florece
La gran enseñanza, y la que más me satisface compartir, es que la noticia positiva no se limita a un solo recinto. He sido testigo de cómo un éxito emblemático irradia y beneficia a toda la escena. Ver a otros espacios mexicanos como el Auditorio Telmex en Guadalajara, el Pepsi Center de la capital o el Estadio GNP integrarse a estas listas globales confirma que estamos ante un momento dorado para la infraestructura cultural del país. No es el éxito de uno, sino el florecimiento de un ecosistema completo.
















