El IMSS reporta daños menores tras el sismo, pero persisten dudas
CIUDAD DE MÉXICO. Un sismo de 6.5 grados sacudió la capital esta mañana, activando de inmediato los protocolos de emergencia en cientos de instalaciones. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue rápido en emitir un comunicado: solo daños menores en acabados, ninguna afectación estructural, todas las unidades operando con normalidad. La narrativa oficial, plasmada en una tarjeta informativa, parecía clara y tranquilizadora. Pero, ¿es esta la historia completa?
La versión institucional señala que, tras una revisión del Comité Nacional de Emergencias, solo se encontraron desprendimientos en la mampostería y los acabados de las áreas de Oncología y Consulta Externa del emblemático Centro Médico Nacional La Raza. “No representan ningún daño estructural”, afirmaron. Sin embargo, casi en paralelo a este parte médico, comenzaron a circular en redes sociales fotografías y videos que mostraban grietas y fragmentos de material caído en las escaleras del mismo complejo hospitalario. Esta divergencia entre el reporte oficial y la evidencia visual ciudadana plantea una pregunta incómoda: ¿La evaluación fue tan exhaustiva como se declara?
Un rastro de grietas más extenso de lo reportado
La investigación de este medio revela que el episodio en La Raza no fue un caso aislado. Testimonios y reportes internos obtenidos de manera confidencial indican un patrón de afectaciones leves, pero extendidas. El propio director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto, detalló en su cuenta de X afectaciones similares en otros puntos críticos: el Hospital de Oncología del CMN Siglo XXI, la Unidad Médica de Alta Especialidad de Magdalena de las Salinas y un quirófano del Hospital General de Zona No. 7 en Cuautla, Morelos. En todos los casos, el mensaje fue idéntico: daños superficiales, estructuras intactas.
La persistente brecha entre el parte oficial y la percepción pública
Este no es el primer sismo donde la pronta declaración de “normalidad” choca con la realidad sobre el terreno. Especialistas en ingeniería sísmica consultados para este reportaje subrayan que, si bien los daños en mampostería no comprometen la estabilidad inmediata del edificio, son indicadores de estrés que exigen una inspección técnica profunda y no solo una revisión preventiva. ¿Están siendo subestimados estos signos? La insistencia en calificar los hechos como “menores” en un comunicado genérico, mientras las imágenes muestran potenciales riesgos para la circulación, genera más inquietud que tranquilidad.
La conclusión que emerge de los escombros menores
La conclusión de esta indagación periodística no apunta a una negligencia grave, sino a una posible subestimación del riesgo en la comunicación oficial. Si bien es probable que la integridad estructural de los hospitales no esté en peligro inminente, la rápida catalogación de “normalidad” opaca la necesidad de un diagnóstico transparente y detallado. Las grietas en la mampostería son, metafóricamente, grietas en la confianza. La verdadera seguridad de pacientes y personal médico no se garantiza solo con partes de prensa, sino con auditorías técnicas cuyos resultados se hagan públicos. El sismo pasó, pero la sacudida a la credibilidad institucional, evidenciada por la desconfianza ante los reportes oficiales, aún resuena.















