Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad, fue claro en Puebla. Explicó por qué México ha enviado a 37 narcotraficantes más a Estados Unidos. La razón es tan simple como preocupante: desde sus celdas, seguían delinquiendo.
“Todas estas personas, como bien saben, lamentablemente dentro de prisiones, muchas veces generan alianzas entre otros grupos y lamentablemente, en varios lugares donde están recluidos, tienen la oportunidad de continuar delinquiendo”, declaró durante la conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum.
No se trata solo de cambiarles de patio. El traslado busca romper un ciclo peligroso. Desde dentro, estos capos ordenaban extorsiones y hasta homicidios. También tejían nuevas alianzas criminales, fortaleciendo sus grupos.
“Esto es en beneficio de nuestro país, al sacar a más de 90 personas que cometen delitos desde dentro de prisión. Lo que estamos evitando es extorsiones a ciudadanos mexicanos, homicidios a ciudadanos mexicanos”, añadió García Harfuch.
Pero la estrategia no termina con las extradiciones. El funcionario destacó que también hay una parte menos visible pero crucial: el fortalecimiento interno.
Comentó que se realizan revisiones aleatorias diarias en los penales federales y locales. La idea es blindar el sistema para que no vuelva a ocurrir.
“No solo es el traslado de estos sujetos, sino fortalecer de manera importante los penales en nuestro país”.
Es una jugada en dos frentes. Sacar a los cabecillas para desarticular sus operaciones desde la raíz y, al mismo tiempo, hacer más difícil que quien quede pueda repetir el juego.
















