Fuga de gas en San Nicolás causa la muerte de una abuela y su nieto

Una tragedia evitable ha conmocionado a la comunidad de San Nicolás de los Garza, Nuevo León, tras el fallecimiento de una mujer de 63 años y su nieto de 10. Los cuerpos de ambos fueron hallados sin vida en el interior de su vivienda, ubicada en la calle Cordillera de los Andes, en la colonia Las Puentes. Los primeros reportes de las autoridades que acudieron al lugar tras una llamada de emergencia apuntan a una intoxicación por inhalación de gas como la causa más probable, aunque las investigaciones formales apenas comienzan.

Las víctimas fueron identificadas como Adriana María y el menor Ricardo. El descubrimiento se produjo cuando los servicios de auxilio llegaron al domicilio y confirmaron la ausencia de signos vitales en ambos ocupantes. Inmediatamente, el lugar fue acordonado por elementos de la Policía Municipal y personal de la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León, quienes iniciaron los protocolos de investigación y los peritajes correspondientes para determinar las causas y circunstancias exactas del deceso. Hasta que estos estudios concluyan, la versión de la fuga de gas permanece como una hipótesis preliminar, pero con un alto grado de consistencia dado el contexto.

Este lamentable suceso pone de manifiesto, una vez más, los riesgos latentes asociados a las instalaciones de gas en los hogares y la crítica importancia del mantenimiento preventivo. Una fuga, ya sea de gas natural o LP, puede ser imperceptible en sus primeras etapas, especialmente durante las horas de sueño, cuando los sentidos están menos alerta. Los gases combustibles utilizados en viviendas son enriquecidos con un compuesto llamado mercaptano para darles un olor característico a huevo podrido, una medida de seguridad diseñada precisamente para alertar a los ocupantes. Sin embargo, factores como la habituación al olor, problemas de olfato o una ventilación deficiente pueden anular esta alarma.

La detección temprana es el único mecanismo efectivo para prevenir intoxicaciones o explosiones. Existen métodos sencillos y confiables que cualquier persona puede aplicar. El más fiable para localizar el punto exacto de una fuga menor es la prueba de agua y jabón. Consiste en aplicar una solución jabonosa, con abundante espuma, sobre las conexiones, válvulas y mangueras del sistema de gas. Si existe una fuga, la presión del gas formará burbujas claramente visibles en la zona afectada. Este método es seguro y no requiere equipos especializados.

Muere abuela y nieto por presunta fuga de gas en San Nicolás. Foto: Raymundo Elizalde.

Además de esta prueba, es vital reconocer otras señales de alerta. Escuchar un silbido o siseo persistente cerca de los aparatos de gas, observar una nube blanca o polvo moviéndose sin explicación cerca de las tuberías, o notar que las plantas cercanas a una instalación se marchitan repentinamente, pueden ser indicios de un escape. A nivel físico, los síntomas de una intoxicación leve por inhalación de gas incluyen dolores de cabeza súbitos, mareos, náuseas, somnolencia inusual e irritación en ojos y garganta. La aparición de estos malestares en varios miembros de la familia, especialmente al despertar, debe considerarse una señal de alarma máxima.

Si se confirma o incluso se sospecha fuertemente la presencia de una fuga, la actuación debe ser inmediata y protocolizada. En primer lugar, se debe evitar cualquier acción que pueda generar una chispa: no encender o apagar interruptores de luz, no conectar o desconectar electrodomésticos y no usar teléfonos celulares en el área. El siguiente paso es ventilar abriendo puertas y ventanas para diluir la concentración del gas. Acto seguido, se debe cerrar la llave de paso general del suministro. Finalmente, es imperativo evacuar el inmueble y, una vez en un lugar seguro a una distancia considerable, contactar a los servicios de emergencia (911) o al proveedor del servicio de gas para una revisión profesional.

La muerte de Adriana María y Ricardo trasciende la estadística de un accidente doméstico. Es un recordatorio severo de que la seguridad en el hogar depende de la vigilancia constante y del conocimiento práctico. Las autoridades reiteran el llamado a la población para realizar revisiones periódicas de las instalaciones, asegurar una ventilación adecuada en espacios donde funcionan calentadores o estufas, y familiarizarse con los procedimientos de detección y respuesta. La prevención, en este caso, no es solo una recomendación, sino la única barrera efectiva entre la normalidad y una tragedia irreversible.

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