Una emergencia ambiental con desenlace fatal
Una fuga en un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex), ubicado en la ranchería Chicozapote, primera sección del municipio de Centla, provocó la muerte de dos personas por intoxicación. Ante la falta de respuesta, la comunidad bloqueó la carretera Villahermosa – Frontera para exigir que la paraestatal atendiera la crisis de inmediato.
Crónica de una negligencia anunciada
Vecinos reportaron que Javier Arias, de 39 años, y Armando Hernández, de 15, padre e hijo, fallecieron la mañana del sábado al inhalar gases tóxicos por el derrame en la zona.
Francisca Guadalupe Hernández Bautista, autoridad comunal, declaró que el incidente se reportó desde la noche del viernes. “La fuga sigue activa. Se les notificó ayer y hoy, y hasta ahora, según dicen, el personal de Pemex estuvo presente, pero a nosotros no nos han informado directamente”, denunció. Exigió que la corporación se haga responsable de las víctimas, subrayando que el peligro afecta a toda la población local.
La acción ciudadana frente al abandono institucional
Frustrados por la inacción del gobierno estatal y de Pemex, habitantes de Chicozapote bloquearon la carretera principal a la altura de Santa Cruz. Don Santana Hernández Hernández explicó la medida: “Pedimos ayuda de autoridades competentes, que se acerquen a dialogar. Los cuerpos aún están allí, bajo el sol, con la fuga activa. Hemos reportado fugas antes y hacen caso omiso. Pemex brilla por su ausencia”.
Detalló que las víctimas eran campesinos que acudieron a revisar el ganado que cuidaban. “Se encontraron con la muerte sin imaginar que ese gas acabaría con sus vidas. Es lamentable que no haya ninguna autoridad competente en la zona”, acusó.
Infraestructura obsoleta y un futuro incierto
Los pobladores señalaron que kilómetros de ductos que atraviesan la zona hacia Campeche carecen de mantenimiento, generando zozobra por las constantes fugas. Viven en la primera línea de un modelo extractivista que prioriza la producción sobre la seguridad y los derechos humanos. Al cierre de esta información, Pemex no había emitido una postura oficial sobre los hechos, reflejando una desconexión sistémica entre la industria energética y las comunidades que habitan sus territorios.













