La agroindustria devasta irreversiblemente la selva de Yucatán
La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha emitido una alerta contundente: la destrucción de más de 6 mil hectáreas de selva en Yucatán es un daño irreparable. Este ecocidio se focaliza en el cono sur del estado, un núcleo de biodiversidad y un corredor ecológico estratégico para toda la península, ahora bajo una presión insostenible.
Un modelo agrícola del siglo XXI contra los ecosistemas ancestrales
Guillermo Porras Quevedo, delegado de Semarnat en la entidad, explicó que el motor de esta catástrofe es la expansión acelerada y desregulada de complejos agroindustriales, muchos vinculados a comunidades menonitas. Este fenómeno ha derivado en un desmonte masivo de la cobertura forestal, frecuentemente sin las autorizaciones ambientales obligatorias. Municipios como Tekax, Peto y Tzucacab son el epicentro de esta transformación, donde la selva milenaria está siendo reemplazada por extensos monocultivos que agotan el suelo y fracturan el tejido biológico.
Esta situación refleja una colisión frontal entre un modelo de producción intensiva, basado en la lógica del rendimiento inmediato, y la urgencia global de preservar los sumideros de carbono y los hotspots de biodiversidad. La pérdida de la Selva Maya no es solo un problema local; es un retroceso en la lucha climática y un golpe a la resiliencia ecológica de toda la región, cuestionando la viabilidad de las cadenas de suministro que no internalizan su costo ambiental real.
















