En una operación conjunta que ha removido los cimientos del poder local, agentes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y de la Fiscalía General del Estado de Michoacán ejecutaron este viernes la aprehensión de Yesenia Méndez Rodríguez. Su cargo: secretaria particular de la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz. La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿qué sabe una figura tan cercana al despacho municipal sobre las sombras que acechan a la ciudad?
El Registro Nacional de Detenciones ofrece la pista inicial. Méndez Rodríguez fue detenida en la colonia centro, pero su caso no se origina allí. Los hilos conducen a noviembre del año pasado, a las festividades del Día de Muertos, y al asesinato de Carlos Manzo. ¿Quién era Manzo? ¿Por qué su muerte, meses después, conduce directamente a las oficinas de la presidencia municipal? La narrativa oficial vincula a la secretaria con el crimen, pero los documentos no explican la naturaleza de ese vínculo. ¿Testigo, encubridora, o algo más?
El escenario de la detención no es menor: el propio Despacho de la Presidencia Municipal. Este detalle no es un mero formalismo; es un símbolo potente. Indica que la investigación, lejos de limitarse a los bajos fondos, ha escalado hasta las esferas del gobierno. Tras su captura, Méndez Rodríguez fue puesta a disposición de la Unidad de Investigación y Persecución al Narcomenudeo. Esta asignación es reveladora: sugiere que los fiscales investigan si el homicidio de Manzo tiene conexiones con el tráfico de drogas a pequeña escala, una plaga que afecta a la comunidad.
Las acciones posteriores de la fiscalía definirán el rumbo. La presentación ante el juez que libró la orden de aprehensión es solo el primer paso formal. La verdadera investigación, la que se teje entre interrogatorios, cruce de testimonios y análisis de evidencias, comienza ahora. La detención de Yesenia Méndez Rodríguez no es un punto final, sino una puerta de entrada. ¿Abierta hacia qué? ¿Hacia una red de complicidades dentro de la administración? ¿Hacia la elucidación de un crimen que permanecía en la penumbra?
Este caso trasciende la simple crónica policiaca. La implicación de una colaboradora directa de la alcaldesa Grecia Quiroz proyecta una larga sombra sobre la gestión municipal. Revela una fisura por donde la violencia penetró en el núcleo del poder civil. La revelación significativa aquí no es solo una detención, sino la perturbadora conexión que establece: el camino desde un festivo Día de Muertos hasta el escritorio de la alcaldía está pavimentado con preguntas sin respuesta. La perspectiva que cambia es la comprensión de que, en Uruapan, la búsqueda de justicia puede exigir escarbar en los lugares más insospechados.















