La EEI vuelve a la normalidad tras evacuación médica sin precedentes

La Estación Espacial Internacional ya respira aliviada. Este sábado recuperó su tripulación completa con la llegada de cuatro nuevos inquilinos, enviados por SpaceX para reemplazar al equipo que tuvo que volver antes de tiempo. Un regreso forzoso por un grave problema de salud que aún está envuelto en misterio.

La evacuación médica del mes pasado fue algo que no se veía desde hace 65 años. Un astronauta —cuya identidad la NASA protege con más celo que los secretos de estado— sufrió una complicación seria allá arriba, a 446 kilómetros de la Tierra. Tanto, que hubo que traerlo de vuelta apresuradamente junto a tres de sus compañeros.

Eso dejó a la estación con solo tres almas a bordo: un estadounidense y dos rusos. Suficiente para mantener las luces encendidas, pero no para mucho más. Las caminatas espaciales se suspendieron. La investigación científica se recortó. La rutina del espacio, interrumpida.

Pero este fin de semana llegó el relevo. Jessica Meir y Jack Hathaway de la NASA, Sophie Adenot de Francia, y el ruso Andrei Fedyaev subieron a bordo para quedarse entre ocho y nueve meses. Gente con experiencia: Meir es bióloga marina y ya vivió allí en 2019, cuando participó en la primera caminata espacial realizada solo por mujeres. Fedyaev es expiloto militar y también conoce el lugar.

“¡Bonjour!”, saludó Adenot —la segunda mujer francesa en volar al espacio— cuando la cápsula se acopló.

Un par de horas después, las escotillas se abrieron y los siete viajeros espaciales se fundieron en abrazos. > “Manos a la obra”, expresó Meir, poniendo punto final a la anomalía.

Mientras tanto, en Houston, las preguntas siguen flotando en el aire como satélites perdidos. La NASA se niega a revelar qué le pasó exactamente al astronauta enfermo el 7 de enero, ni quién era. Alegan privacidad médica. Lo único claro es que él y tres compañeros pisaron tierra más de un mes antes de lo previsto.

Su primera noche de regreso en el planeta no fue en casa, sino en un hospital. Después volvieron a Houston. La agencia asegura que no modificó sus revisiones médicas previas al vuelo para los reemplazos. La máquina sigue funcionando, aunque algún engranaje haya chirriado fuerte ahí arriba, donde el silencio es absoluto y las respuestas, por ahora, escasean.

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