La ejemplar clausura del 0.12% que salva a la nación
CIUDAD DE MÉXICO.- En un acto de titánica firmeza que seguramente será recordado en los anales de la epopeya ecológica, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) anunció, con la solemnidad de quien desenvaina una espada de cartón, la clausura temporal de una porción microscópica del faraónico proyecto “Ciudad Maderas Península II” en Chelém, Yucatán. La hazaña consiste en haber aislado, con pinzas de cirujano, un 0.12% del monstruo inmobiliario, cuyo territorio total supera los 5.5 millones de metros cuadrados. Una victoria pírrica para la naturaleza, un trámite burocrático para el desarrollador.
El arte de la cirugía ambiental con guante de seda
La autoridad, en un alarde de precisión quirúrgica, aclaró que su intervención fue una clausura temporal parcial. Es decir, se encerró bajo llave un pedacito de 6 mil 183 metros cuadrados que, en un arrebato de anarquía ecológica, se había atrevido a existir fuera de los límites del polígono autorizado. Esta superficie, insistieron con orgullo estadístico, es menos que una migaja en el banquete de la devastación autorizada. Subrayaron, para tranquilidad de inversores y alarma de ecologistas, que el coloso no está clausurado en su totalidad y que la máquina de construir, en su abrumadora mayoría, sigue rugiendo con bendición oficial.
Colaboración plena en el reino de lo absurdo
La medida, nos cuentan, es un ejemplo de justicia proporcional: se castiga solo la célula rebelde, mientras el organismo tumorale… digo, el proyecto, sigue su curso normal bajo el amparo de los resolutivos y autorizaciones ambientales vigentes. El comunicado culmina con la conmovedora imagen de la empresa desarrolladora mostrando una actitud de colaboración plena y transparente. ¡Qué maravilla de teatro! La entidad que presuntamente transgredió la ley ahora es elogiada por atender, con diligencia de buen alumno, los “requerimientos” para enmendar su propio desmán, siempre, por supuesto, dentro de los márgenes de la legislación ambiental aplicable. Un sistema perfecto donde la sanción es un mero trámite en el camino hacia la ganancia, y la protección, un porcentaje simbólico para la galería.














