La fraterna vecindad del prófugo y el anfitrión

El Gran Teatro de la No Alineación y Sus Aclamadas Funciones

En un sublime ejercicio de realismo mágico geopolítico, el estadista bolivariano Nicolás Maduro realizó no una, sino tres peregrinaciones fraternales al corazón del México de Andrés Manuel López Obrador. Este último, ejerciendo de gran maestre de la diplomacia del abrazo, ofreció su territorio como un santuario laico donde las recompensas multimillonarias de la potencia del norte se evaporaban como el humo de la sacrosanta soberanía.

Acto I: La Consagración del Nuevo Mesías (Diciembre de 2018)

La primera función tuvo el carácter de un ritual de investidura. Maduro, ya entonces un paria decorativo para ciertos cancilleres, cruzó el océano para ungir con su presencia la asunción del profeta de la Cuarta Transformación. Fue un gesto de una pureza ideológica conmovedora, donde los manuales de protocolo se sometieron a los designios superiores de la afinidad revolucionaria.

Acto II: El Prófugo en la Cumbre (Septiembre de 2021)

Para la segunda obra, el guion adquirió un tono de thriller absurdo. Mientras el Departamento de Estado estadounidense exhibía su vulgar cartel de “Se busca” con una cifra propia del rescate de un emir, el presidente venezolano aterrizaba plácidamente para disertar sobre integración regional en la cumbre de la CELAC. El gobierno anfitrión, con la serenidad de un portero de hotel de lujo, ignoró el ruidoso letrero de “recompensa” colgado en la puerta trasera del continente. ¿Qué son quince millones de dólares frente al valor incalculable de un gesto de desagravio antiimperialista?

Acto III: El Encuentro por la Vecindad Selectivamente Fraterna (Octubre de 2023)

El tercer acto, ambientado en el pintoresco estado de Chiapas, fue un simpósio sobre movilidad humana. Allí, el líder de una nación cuya diáspora monumental es motor de dicha crisis, ofreció lecciones sobre unificación latinoamericana. El elenco incluía a otros campeones de la gobernanza popular de Cuba, Honduras y Haití, en una suerte de conclave de los incomprendidos por el hemisferio. Se habló de bienestar con la misma naturalidad con que un pirómano podría dictar una conferencia sobre prevención de incendios.

Epílogo: La Ausencia que Lo Explica Todo

Para el estreno de la nueva administración mexicana en 2024, el actor principal brilló por su ausencia. Envió, eso sí, un epistolario lleno de hermanamientos y multipolaridad. La justicia poética, o más bien la justicia judicial de la narrativa opuesta, llegaría poco después con su detención espectacular. Así se cerró el ciclo: el anfitrión del prófugo pasaba el testigo, mientras el invitado de honor cambiaba el foro internacional por un juicio federal. Una alegoría perfecta sobre cómo la realpolitik del afecto puede, de pronto, encontrarse con la prosaica realidad de los cargos federales. Una farsa digna de los grandes maestros, donde la única verdad incómoda es la risa amarga que nos queda.

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