Un golpe a la estructura financiera: más allá de los titulares
En esta larga batalla contra el crimen organizado, he aprendido que las detenciones más resonantes no siempre son las de los líderes visibles. A veces, el verdadero impacto se logra desmantelando los engranajes que los mantienen en operación. La Fiscalía General de la República acaba de dar un paso significativo en esa dirección, al obtener la vinculación a proceso de Mario Lindoro Elenes y Mario Alfredo Lindoro Navidad, suegro y cuñado del líder de “Los Chapitos”, Iván Archivaldo Guzmán Salazar. Su captura en Jalisco el 23 de diciembre no fue un evento aislado; fue el resultado de un trabajo de inteligencia meticuloso.
La estrategia legal: prisión preventiva y la carga de la prueba
Por experiencia, sé que en casos de esta magnitud, la batalla legal comienza en el momento de la detención. El Ministerio Público Federal de la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada (FEMDO) presentó datos de prueba contundentes. Esto permitió que un juez no solo ratificara la prisión preventiva oficiosa—una herramienta crucial para evitar la fuga o la obstrucción a la justicia—sino que también los vinculara formalmente a proceso. A Mario Lindoro se le imputan delitos contra la salud por posesión de metanfetamina, tenencia de armas de fuego y, quizás lo más importante, operaciones con recursos de procedencia ilícita. A su homónimo, se suman cargos por posesión de fentanilo. Estos últimos delitos son la clave: golpean el corazón logístico de la organización.
Coordinación interinstitucional: la lección aprendida
He visto operaciones fallar por falta de sinergia. Esta vez, el resultado fue distinto. La captura fue el fruto de la coordinación entre el Gabinete de Seguridad, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de la Defensa Nacional y la FGR. Esta colaboración es fundamental para el éxito. Tras su aprehensión, ambos fueron recluidos en el penal federal de Puente Grande. Aunque su defensa intentó ganar tiempo solicitando la ampliación del plazo constitucional, la evidencia presentada fue suficiente para que, este 30 de diciembre, se consumara su vinculación a proceso.
El botín y el mensaje: desarticular la operación día a día
Lo encontrado en el municipio de Zapopan es el retrato de una célula operativa: siete bolsas con narcóticos, cuatro armas cortas, municiones, dos camionetas, un vehículo de lujo, una motocicleta, equipos de comunicación y efectivo. Este decomiso no es solo un número en un reporte; es la interrupción tangible de sus actividades diarias. Identificados como operadores financieros, su neutralización afecta directamente el flujo de capital del cártel. La FGR ahora tiene tres meses para una investigación complementaria. Este plazo es crítico para tejer la red de conexiones y consolidar un caso que, esperemos, termine en condenas firmes. La paciencia y la profundidad en esta fase son tan importantes como el operativo mismo.














