La prueba piloto eterna del IMSS y los jinetes digitales sin seguro

La Máquina de Promesas Perpetuas: Un Cuento de la Modernidad

En un alarde de innovación que haría palidecer a los alquimistas medievales, el Instituto Mexicano del Seguro Social ha descubierto cómo estirar el tiempo mismo. Su último prodigio: una prueba piloto que, cual fénix burocrático, desafía los límites terrenales de los 180 días naturales. Sí, el plazo expiró, pero ¿acaso una mera ley puede contener el espíritu de un experimento que apenas comienza a florecer?

El noble objetivo, nos cuentan con solemnidad, es que los caballeros de la era digital—esos modernos siervos de las apps—alcancen el santo grial de las prestaciones. La reforma laboral, un pergamino publicado con gran pompa, decretó un plazo. Pero, en un giro magistral, el IMSS ha interpretado que dicho plazo no es el fin, sino el glorioso inicio de… seguir esperando. Una jugada maestra que confunde a los simples mortales que aún creen en la linealidad del tiempo.

La Danza de los Plazos y el Espíritu del Legislador

El artículo Tercer transitorio, un texto tan claro como un laberinto, entró en vigor. Sin embargo, en los pasillos sagrados del instituto, se ha decidido que los próximos 180 días naturales serán para preparar iniciativas que, a su vez, serán sometidas a la consideración de los dioses del Poder Legislativo. Todo ello, por supuesto, considerando los resultados de la prueba piloto. Es un bucle hermoso: necesitamos resultados para hacer leyes, pero necesitamos leyes para obtener resultados definitivos. ¡Eureka!

El H. Consejo Técnico, en su infinita sabiduría, ha bendecido esta coreografía temporal. La seguridad social para los nómadas de las plataformas digitales es un horizonte que, como el arcoíris, se aleja conforme uno avanza. Afirmar que la prueba terminó sería, nos advierten con grave preocupación, “contravenir el espíritu del legislador”. Un espíritu que, al parecer, vaga en un limbo donde los plazos son sugerencias decorativas y la protección social un concepto etéreo.

El Compromiso Inquebrantable con el Futuro (Lejano)

“Refrendamos nuestro compromiso”, proclama el oráculo del IMSS. Un compromiso tan firme como el humo y tan tangible como un espejismo. La formalización laboral en la economía digital de México se construye ladrillo a ladrillo, si por ladrillo entendemos comunicados de prensa y por construir, un eterno estado de gestación.

Así, los trabajadores de apps, héroes anónimos que conectan nuestro mundo con un clic, pueden dormir tranquilos. No en la hamaca de la certeza, sino en la red elástica de la promesa continua. Su protección no ha llegado, pero ¡oh alegría! la prueba piloto que estudia cómo podría llegar, tampoco ha finalizado. En el gran teatro de lo absurdo, el telón nunca baja y la función de “próximamente” es la única que está siempre en cartelera.

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