La UNAM teje comunidad y conocimiento con arte y matemáticas

La UNAM teje comunidad y conocimiento con arte y matemáticas

Desde el Instituto de Matemáticas (IM) de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha surgido una iniciativa que demuestra una verdad que he aprendido a lo largo de los años: la mejor forma de entender una idea compleja es tocándola, dándole forma y, sobre todo, sintiéndola. El Laboratorio Nudos y Afectos no es solo un proyecto de divulgación; es una filosofía pedagógica puesta en práctica, que ya ha enlazado a más de 200 personas en actividades donde la creatividad y el razonamiento lógico se funden.

El arte como puente, no como adorno

He visto muchos intentos de “endulzar” las ciencias exactas con un poco de color. La lección clave aquí es que el arte no es un simple adorno, sino un lenguaje paralelo. En la primera edición de este taller, se creó un mural colectivo de 32 piezas de cerámica con formas de nudos, ahora parte permanente del instituto. Colaboré con artistas plásticos y investigadores, y fue revelador ver cómo, al moldear la arcilla, los participantes internalizaban conceptos de topología —esa rama de las matemáticas que estudia las propiedades que se conservan bajo deformaciones— de una manera intuitiva y profunda.

Como bien señaló el académico Darío Alatorre Guzmán, el arte es el “gancho” perfecto. Pero en mi experiencia, es más que eso: es el terreno común donde el miedo a las ecuaciones se disipa. La artista y codirectora Rocío Guerrero Marín captó la esencia al hablar de las redes de colaboración y la exploración de los vínculos humanos. Al final, un nudo matemático y un nudo emocional no son tan distintos; ambos hablan de conexión, ciclos y la belleza de las estructuras que nos sostienen.

Un legado tangible y un modelo replicable

El proyecto implicó más de 50 horas de talleres interactivos, desde el modelado en barro hasta el montaje final. Esta inmersión práctica es crucial. La teoría se olvida; la experiencia de crear con tus propias manos un objeto que representa un teorema o una conjetura, perdura. Los asistentes no solo escucharon una conferencia; aprendieron a interpretar los nudos como objetos con dimensiones científicas, culturales y estéticas.

El verdadero indicador de éxito de una iniciativa así no es solo el entusiasmo inicial, sino su capacidad de germinar en otros suelos. Tras el impacto positivo en la Ciudad de México, el plan de extender este laboratorio a Oaxaca y a la prestigiosa Maison Poincaré en París para 2026, confirma que hemos encontrado una fórmula poderosa. Nos muestra que la vulgarización científica de excelencia no se trata de simplificar, sino de enriquecer la comprensión a través de múltiples perspectivas, construyendo comunidad tanto como conocimiento.

RELACIONADOS

Ultimas Publicadas

Matamoros

¿QUÉ PASO AYER?

ANUNCIATE CON NOSOTROS

Scroll al inicio