La violencia en Sinaloa inicia el año con seis ejecuciones
Culiacán, Sinaloa. El primer suspiro del nuevo año en la entidad se ahogó en plomo. La crónica negra no hace tregua: seis homicidios marcaron el arranque del calendario, con cinco de estos crímenes concentrados en distintos puntos de la capital, Culiacán. Entre las víctimas fatales se encuentra Mailett Yohana “N”, de 32 años, residente de la colonia Felipe Ángeles.
La joven mujer fue ultimada a tiros por sujetos que se desplazaban en una motocicleta, presuntamente cuando se aproximaba a su domicilio en la calle Rosendo Rodríguez. Los agresores lograron escapar del sitio sin ser identificados.
Pormenores de los homicidios en Culiacán y Mazatlán
En la vía Culiacancito, específicamente en la comunidad de Bacurimi, cuatro hombres que viajaban a bordo de una camioneta Frontier blanca de cuatro puertas fueron atacados con armas de fuego automáticas por los ocupantes de otro vehículo, cuyas señas particulares se desconocen.
En el escenario del atentado, uno de los ocupantes perdió la vida al interior de la unidad. De los tres heridos trasladados a un nosocomio por lesiones de bala, uno falleció horas más tarde. Las identidades de estas víctimas permanecen en el anonimato.
Por otro lado, Moisés “N”, de 52 años, quien había sido reportado como desaparecido por sus familiares el 2 de enero, fue hallado sin vida en una calle de la zona residencial Chapultepec, en la capital estatal, con evidentes impactos de bala.
Habitantes de la zona alertaron a las autoridades sobre detonaciones. Al arribar, elementos del Ejército Mexicano encontraron el cuerpo del hombre tendido en la vía pública.
Consecuencias de la violencia en la comunidad culiacanense
Sobre el boulevard Agricultores, en el sector sur de la capital, colindante con la colonia Ayuntamiento 85, un joven identificado como Samuel “N” fue privado de la vida por disparos efectuados por desconocidos que, se presume, circulaban en un automóvil sin características identificables.
La sexta víctima mortal fue localizada sin vida, con huellas de proyectiles de arma de fuego, en una calle de la Tercera Ampliación de Urías, en el puerto de Mazatlán. La persona fallecida no portaba documentos de identificación.

















