Una mañana que cambió todo en Coyoacán
Este viernes, la colonia Paseos de Taxqueña en Coyoacán despertó con un estruendo que jamás olvidaremos. Una explosión por acumulación de gas en un departamento no fue solo un titular de noticias; fue un recordatorio brutal de lo frágil que puede ser la seguridad en nuestros hogares. Con nueve personas lesionadas y una docena de viviendas dañadas, la escena de bomberos y protección civil desplegados es una imagen que, en mis años de experiencia, nunca deja de conmover. El incidente, originado en el departamento 302 del edificio B, nos obliga a reflexionar más allá de la teoría.
El costo comunitario de un descuido
El jefe de Bomberos, Juan Manuel Pérez Cova, detalló el impacto real: la onda expansiva comprometió siete edificios, forzando la evacuación de 2,500 personas. He visto cómo estos eventos fracturan la sensación de seguridad de una comunidad por años. No es solo el daño material; es la confianza que se quiebra. Por eso, insisto: reconocer una fuga de gas no es una habilidad doméstica más, es un acto de responsabilidad colectiva.
Sabiduría práctica: más allá del olor a gas
Las fugas de gas LP son la principal causa de siniestros en viviendas. La teoría dice que el gas tiene odorante, pero en la práctica, confiar solo en el olfato es un error. Un consejo de taller que he dado miles de veces: la prueba de la agua jabonosa es infalible. Aplícala en conexiones y válvulas; si se forman burbujas, ahí está tu enemigo silencioso. Al adquirir un cilindro, examínalo como si fuera una fruta: sin golpes, corrosión o ese olor a mercaptano anormalmente fuerte.
Reglas de oro forjadas por la experiencia
Permítanme compartir lecciones aprendidas, a veces de manera dura:
- Ubicación es seguridad: El tanque debe ir en exterior, sobre piso firme y nivelado. Lo he visto instalado en pasillos interiores y es una bomba de tiempo.
- Respeto al calor: Mantén al menos 1.5 metros de cualquier fuente de chispa. Una estufa eléctrica o un motor cercano pueden ser el detonante.
- Vigilancia activa: Cocinar sin supervisión es tentar al destino. Y sobre los niños: la cocina no es un área de juego. Los protectores en perillas no son un accesorio, son un escudo.
- El hábito que salva: Cerrar la llave del tanque al dormir o salir. Este simple ritual nocturno ha evitado incontables tragedias.
Protocolo de emergencia: no corras, piensa
Si detectas una fuga, el pánico es tu primer adversario. Actúa con calma y precisión:
- Cierra la llave de paso principal inmediatamente.
- No acciones interruptores, aparatos eléctricos o teléfonos celulares en el área. La más mínima chispa es suficiente.
- Ventila de arriba a abajo: Abre puertas y ventanas. Recuerda, el gas LP es más pesado que el aire, se acumula en zonas bajas. Una ventilación cruzada es clave.
- Evacúa y reporta: Sal del inmueble y, ya en un lugar seguro, contacta a los servicios de emergencia al 911 o a la línea especializada de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos: 56 83 22 22.
La orden más difícil, pero crucial: no regreses hasta que el personal autorizado, con sus instrumentos, certifique que el peligro ha pasado. He tenido que contener a personas desesperadas por recuperar pertenencias, arriesgando sus vidas por un objeto reemplazable.
Esta experiencia en Coyoacán no debe quedar como un simple reporte. Internalicen estos consejos, conviértanlos en hábitos. La seguridad no es cuestión de suerte, sino de conocimiento aplicado y respeto por un elemento que, bien manejado, es útil, pero descuidado, puede ser devastador.




















