Parece que el pasaporte de Javier Milei tiene una relación especial con la tinta de los sellos de inmigración estadounidense. Este miércoles, el presidente argentino emprende otro vuelo transatlántico hacia la tierra de las oportunidades, donde le espera una agenda repleta de encuentros con su alter ego político, Donald Trump.
La primera parada será en Washington, para un consejo de paz que suena más a club exclusivo que a diplomacia tradicional. Solo Argentina y Paraguay recibieron la dorada invitación latinoamericana. Luego, el tour continúa en Miami, donde se reunirá con otros líderes regionales que han suscrito la misma cartilla.
Con este viaje, Milei igualará las siete reuniones que Trump ha tenido con Benjamin Netanyahu. Pero el dato realmente llamativo es otro: será su decimoquinta visita a Estados Unidos, convirtiéndose en el mandatario argentino con más viajes al norte en la historia reciente.
Mientras tanto, en el mundo real de la economía, China sigue siendo el principal comprador de soja, carne y litio argentinos. Las inversiones chinas en energía y vehículos eléctricos no han dejado de crecer. Una curiosa dualidad: abrazar retóricamente a Washington mientras la cartera depende cada vez más de Pekín.
“Argentina y Paraguay son los únicos países latinoamericanos invitados a esta junta”
El alineamiento político parece claro. La pregunta que queda flotando en el aire es cuántos kilómetros de vuelo se necesitan para equilibrar una balanza comercial que se inclina persistentemente hacia Oriente.

















