Lecciones desde la primera línea de emergencias
Tras décadas coordinando la respuesta a fenómenos naturales, he aprendido que la diferencia entre una situación manejable y una tragedia often reside en los detalles. La alerta de la Coordinación Nacional de Protección Civil por el frente frío 13 no es un mero comunicado; es un compendio de lecciones aprendidas en el campo, donde la teoría choca con la realidad.
La CNPC ha alertado a la población de diecisiete entidades federativas para que adopten medidas preventivas ante la llegada del frente frío número trece. Este sistema, impulsado por una masa de aire ártica, no es uno más. Recuerdo un evento similar hace años en la sierra de Chihuahua, donde subestimamos el factor viento. La experiencia nos dicta que este fenómeno traerá consigo precipitaciones intensas, vientos robustos y un descenso térmico significativo.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronostica que el ingreso de este sistema frontal sobre el norte y noreste del territorio nacional ocurrirá durante la noche del sábado y las primeras horas del domingo. La sabiduría práctica nos enseña que las primeras doce horas son críticas. Este evento climático ocasionará rachas de viento con intensidad de hasta 80 kilómetros por hora, con el riesgo añadido de formación de torbellinos en regiones específicas, un peligro que muchos ciudadanos no suelen dimensionar hasta que es demasiado tarde.
Además, se prevé un marcado descenso de la temperatura ambiente en el norte, noreste y centro del país, con alta probabilidad de heladas en zonas serranas; lluvias de muy fuertes a torrenciales en regiones del norte, oriente y sureste; y un evento de “Norte” muy fuerte a intenso, con oleaje elevado en las costas. He visto cómo una combinación de estos factores puede saturar los sistemas de drenaje y aislar comunidades en cuestión de horas.
Consejos de protección civil probados en campo
Ante estas condiciones, las recomendaciones de Protección Civil no son una lista genérica; son un protocolo de supervivencia urbana y rural. Basándome en lo vivido, les insto a:
- Evitar cruzar cauces de agua, arroyos o zonas inundadas. La fuerza de una corriente puede ser engañosa; he rescatado a personas que subestimaron apenas quince centímetros de agua.
- Conducir con extrema precaución y atender las indicaciones de tránsito y autoridades locales. La mayoría de los accidentes en estas contingencias son por pérdida de control en pavimento mojado.
- Abrigarse adecuadamente y proteger especialmente a los menores, adultos mayores y enfermos crónicos. El golpe de frío en personas vulnerables es un riesgo silencioso y letal.
- Asegurar objetos sueltos en patios, azoteas o balcones. Una maceta o un ladrillo suelto se convierte en un proyectil con vientos de 80 km/h.
- Ante la presencia de lluvias, disminuir la movilidad y permanecer en un lugar seguro. La prudencia es el mejor plan de viaje.
- Revisar techos, bajantes y coladeras para prevenir anegamientos. Una coladera tapada por hojas ha sido, en mi experiencia, la causa de innumerables inundaciones domiciliarias.
- Evitar el uso de calefactores o braseros en espacios cerrados. La intoxicación por monóxido de carbono es una de las principales causas de muerte evitable durante las ondas gélidas. La ventilación es crucial.
Entidades en el punto crítico y despliegue táctico
La experiencia nos ha enseñado a priorizar recursos. Las entidades federativas que se verán más afectadas por el frente frío 13 son:
- Aguascalientes
- Chihuahua
- Ciudad de México
- Coahuila
- Durango
- Guanajuato
- Hidalgo
- Nuevo León
- Puebla
- Querétaro
- San Luis Potosí
- Tabasco
- Tamaulipas
- Tlaxcala
- Veracruz
- Zacatecas
De manera prioritaria, la Coordinación Nacional de Protección Civil ha desplegado una Misión de Enlace y Coordinación (ECO) a los estados de Veracruz, Puebla e Hidalgo. Este despliegue anticipado, una lección aprendida de eventos pasados, busca agilizar la respuesta local y evitar cuellos de botella en la logística. También se ha emitido una alerta específica por la posible formación de torbellinos en zonas de Chihuahua y Coahuila; así como por oleaje elevado en el litoral de Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca y Chiapas. La clave, como siempre, no es solo prever, sino actuar a tiempo con conocimiento de causa.
















